Aprender en la no escuela

Wagrain, una ciudad turística en las frondosidades de los Alpes austríacos, vive a ritmo lento”, así empieza Carlo honoré el segundo capítulo de su libro “Elogio de la lentitud”; más adelante nos relata que cada año se reúnen en este lugar personas de distintos lugares para celebrar el movimiento por la lentitud. Un eslogan que apareció en una de esas conferencias decía “se comienza cuando es el momento adecuado” y en ocasiones, antes de iniciar algún encuentro deciden salir para “volver a pasear a la tortuga”. Este movimiento se pronuncia por un mundo que se resista a las demandas de rapidez de nuestros días, es un concepto que emerge en Europa y que empieza por valorar la comida de preparado o cocción lenta, así como el diseño lento. Asumen que la lentitud es el modo de lograr una vida sustentable como futuro deseable.

Para Geetha Narayanan (#change11), es una pedagogía que implica darle al alumno el tiempo para absorber, hacer introspección, contemplar, argumentar, rebatir y gozar una idea o experiencia, un problema o reto. Narayanan se ha dedicado a establecer nuevos modelos para instituciones educativas.  En la Conferencia Mundial de Sydney en 2006 afirmó que la reforma educativa en todo el mundo es imposible si la queremos imaginar y llevar a cabo a través de cambios de primer orden, es decir, cambios a través de reorganización o reestructuración de los componentes donde el centro está en la eficacia o los cambios en cualquier nivel que ponen el centro en la eficiencia. No nos queda otra alternativa, dijo, que hacer una reforma a través del diseño: diseñar un nuevo sistema que soporte y apoye la transformación personal y social, en esto consiste el aprendizaje del siglo XXI. Eso es lo que busca con el “Project Vision”.

Se trata de crear escuelas, o más bien no-escuelas, pequeñas en donde la relación entre profesores y alumnos no exceda al de 1:10. Estas no-escuelas contiene cuatro componentes:

Los centros de aprendizaje. la comunidad es representada como un espacio en términos de las interacciones y experiencias, y como un lugar en términos del centro de aprendizaje. Es una construcción modesta dentro del barrio. El segundo elemento está compuesto por “nodos” de aprendizaje, lugares especializados: talleres, medios, diseño, manualidades y tecnología, ciencia, museo comunitario. Unos donados por terceros, otros ofrecidos por el gobierno. El tercer componente se compone de las afueras (las expediciones urbanas y al campo) donde los estudiantes tienen la oportunidad de caminar, escalar y vivir otros retos físicos y emocionales. Se usan también para silenciar. El último de los componentes es el que sirve para enredarse y hacer comunidad… son espacios para la colaboración donde se alternan actividades en la red mundial y en la comunidad.

La pedagogía, en lugar de ser centrada en el estudiante y dirigida por el profesor, es negociada con el estudiante y enmarcada por el profesor. El proceso de aprendizaje está basado en proyectos y diseño y en su centro está la belleza y el ritmo, la estética y la ética. Se trata de aprender por y a través del diseño, usando las artes como modo para ver, mirar y contar.

La propuesta de Narayanan pareciera no tener cabida en una sistema formal de educación, por eso afirma que la reforma es imposible; sin embargo, se trabaja en la escuela Mallya aditi desde hace 25 años. Por otra parte, pareciera difícil la combinación entre la propuesta de aprendizaje lento y el uso de las tecnologías de información y comunicación. Para ello, Narayanan aclara que “ser fluente en tecnología es una necesidad”; dejarse llevar por las demandas de la premura y el incremento de la velocidad  en la percepción de las cosas implica un determinismo tecnológico que no ayuda en la construcción de los humano como tal.

8 comentarios en “Aprender en la no escuela”

  1. Creo que un ambiente tan distante de las carreras y las prisas, las demandas laborales para tenerlo en lo inmediato, cae muy bien al espíritu; estoy de acuerdo que para catalizar el aprendizaje es necesario el espacio de reflexión, de tejido, de relación…

    Afirmas en un párrafo que La pedagogía, en lugar de ser centrada en el estudiante y dirigida por el profesor, es negociada con el estudiante y enmarcada por el profesor…. no me queda claro eso que esté “enmarcada” por el profesor ¿qué implica ello?

    1. Y creo que hay un buen reto en lograr los equilibrios entre las prisas a las que nos empuja la dinámica actual del mundo y la parsimonia que requiere el aprendizaje.

      El sentido del “enmarcamiento” es que el profesor se encarga de crear un marco para la acción; es decir, retoma los temas o problemas propuestos por s alumnos y organiza un conjunto de acciones, negociadas con ellos, para aprenderlo.

  2. Me gusto la propuesta del movimiento por la lentitud, como dice Cuquis por recuperar espacios de reflexión, de tejido, de madurar ideas y proyectos en la espera, la velocidad por los resultados rápidos, propuestas express, son la apuesta de hoy. Lentitud suena por un lado contradictorio a la dinamica actual y también al uso de las tecnologías. Pero creo que aqui esta parte del ¿porqué a pesar de tanta tecnología nos encontramos atorados en los mismos asuntos e inclusive los hemos complicado mucho más? En este afán de correr y avanzar, sabemos hacia adonde queremos avanzar??? o solo avanzamos……..

    1. Mónica, me gusta la pregunta que haces ¿sabemos hacia dónde queremos avanzar? Me recuerda un video que en alguna ocasión, hace muchos años, decía “vamos, y por ir, vamos bien”; desde entonces le he dado vueltas a la afirmación. Es cierto que si no vamos (lo podemos entender como si no nos movemos) no hay existencia y, en este sentido, por ir vamos bien… Pero no en el otro sentido de ir a donde nos lleven las cosas, aunque no sabría decir en dónde está la frágil línea divisoria; así entiendo la afirmación de distinguir entre la fluencia tecnológica y el determinismo tecnológico. La primera no permite “ir”, el segundo “nos lleva”.

  3. Desacelerar una aceleración implica dos posibilidades, detener el impulso y aguardar el tiempo que sea neceario para que paulatinamente se alcance la lentitud, proceso en el cual es posible que la vida no nos alcance ó meter freno y sacar humo desgastando las pastillas, una situación que suele ser caótica y dolorosa…
    ¿será que necesitamos trabajar en fortalecernos para aguantar el freno? ¿en qué momento perdimos la conciencia del ritmo natural? ¿en qué momento comenzamos a respirar aceleradamente, a contener la respiración, a desequilibrarnos? ¿En qué momento el alumno dejó de aprehender el verdadero conocimiento? ¿en qué momento el profesor dejó de ser maestro?…

    ¡ES HORA DE HACER ALGO!

    ¿lo hacemos ágil o lento?….

    1. Me gusta la pregunta: ¿ágil o lento? Quizás podríamos precisar más aún: en qué momento el ritmo es el adecuado; es decir, no implica un freno que duele, tampoco un paso que aburra, ni un mar de cosas que avasalle por su velocidad; sino, un ritmo que nos ayude a reconocer el gusto por las cosas y los caminos que vamos recorriendo. Y esto asumiendo que no todos tenemos el mismo ritmo.
      Gracias Lindacampesina.

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