Pensar en red

El día de ayer, a través de la página de ExplorArTIC, Edgar Altamirano preguntaba ¿Qué es pensar en red? Pregunta que me parece ha estado rondándonos a varios durante nuestra participación y conversación en el segundo bloque de estudio, correspondiente al conectivismo.

Esto me lo he preguntado con frecuencia y no acabo de tener una respuesta que me parezca completa; sin embargo, la pregunta me parece clave y veo que un recorrido inicial  a lo largo de mi experiencia personal me da una primera clave, y un camino por andar.  En ese recorrido me encuentro con una gran cantidad de conversaciones en las que tengo un asunto o tema que no acaba de redondearse. Es entonces cuando una conversación en la que me topo con alguien que me devuelve lo que estoy pensando, y me doy cuenta de que esa devolución ya contienen otra carga diferente a la que tenía cuando yo lo exponía. Es, me parece, la carga de la historia personal de cada quien pero especificada en un momento preciso de nuestras historias. Esta devolución me mueve hacia otras formulaciones y hace posible un primer redondeo de la idea; mismo que después se vuelve a descuadrar, porque es la historia misma de las ideas. Algo similar me han platicado que les sucede a otras personas. Yo asumo que es una forma común de pensar con otros, es decir, de pensar en red. En estos casos, la carga de las historias de cada quien añade algo diferente a lo pensado y, con la voluntad de hacerlo (y a veces con cierto método), pensamos diferente o añadimos elementos no vistos (y en ocasiones que no podríamos ni siquiera ver) a nuestro objeto pensado.

Así pues, es probable que pensar en red consista en dejarse interpelar por todo aquello que se nos presenta en nuestras experiencias de vida y que de alguna manera cuestionan nuestras creencias o conclusiones; que sea querer averiguar lo que oculta aquello que creemos cierto y nos es interpelado o cuestionado o simplemente puesto en duda (es al menos una dimensión de la acción pensar en red). Con la información que encontrarnos en la red, estas formas de encontrarnos con lo otro y lo opuesto se incrementan de manera inconmensurable; quizás este sea el punto central de la transformación que logra la participación en la red: nuestra capacidad para pensar es incrementada según el tamaño y calidad de nuestra red-nodos.

4 comentarios en “Pensar en red”

  1. Hola Paco:

    Me gusta el párrafo último, cuando señalas que al menos una dimensión de la acción “pensar red” es dejarse interpelar, estar abierto y sopesar los distintos aportes, preguntas, argumentos, ejemplos que traen los nodos, la red, personas e insumos que consultamos. Internet y los medios digitales potencian la facilidad, cantidad con que es posible acceder a esto. También los espacios y la interacción.
    Se cuestiona el “conocimiento” como ese saber estático y de una vez y para siempre definido.

    Ahora, si este ha sido el devenir de la historia de las ideas… ¿es que ahora es más explícito, más acelerado el proceso? ¿Es mejor? ¿Qué se añade a este “pensar en red” de antes? Una esfera pública expandida, porosa, visible para varios, una inmediatez, un altavoz para las ideas personales y la vida privada… ese sería mi primer insumo para las respuestas a estas preguntas.

    Saludos y gracias por compartir las reflexiones del grupo Explorartic. Lorelí

    1. Hola Loreli, que cuál es la diferencia, lo nuevo; en la lógica de pensar en red probablemente no hay diferencia en tanto que parece ser, al menos esta dimensión, un modo de proceder humano; aunque no todos nos dejamos interpelar por lo que sucede en nuestro alrededor y, muchas veces no queremos ni siquiera estar atentos a ese suceder. Lo distinto, me parece, es que ahora tenemos muchas más fuentes de información a las que podemos acceder para esta interpelación; de aquí, lo que considero la segunda dimensión: la búsqueda intencionada de los datos, reflexiones y experiencias para pensar más o mejor.

      1. Paco,
        Si pensar en red implica dejarse interpelar, buscar intencionadamente, y se logra más y mejor en tanto más se incremente el tamaño y calidad de nuestra red.

        La (auto)formación para pensar en red implica:
        A) cultivar la actitud permanente de cuestionar (como lo resalta Diego Leal) y dejarse interpelar. Dolors Reig resalta el asunto de evitar el ciclarte y cultivar prácticas de homofilia en la que sólo escuchas a quienes te confirman lo que crees o piensas (http://internetaula.ning.com/group/pln-docentes/forum/topics/pln-y-sesgos-cognitivos-homofilia-y-sesgo-de-confirmaci-n) Ligada a esta idea me viene a la memoria esa práctica que destaca Erikson en la investigación sobre la búsqueda de casos discrepantes, para no ver sólo lo que quieres ver.

        B) favorecer el crecimiento cuantitativo y cualitativo de tu red de aprendizaje. De niña escuchaba “cuida con quien te juntas”, bueno pues ahora diría “ocúpate de conectarte con nodos que valgan la pena”. Esto segundo pues pareciera ser novedad, el por qué hacerlo que tu mencionas sí. Del saber de tu red se afectará lo que logres saber. ¿Algo así como el potencial de tu saber está determinado por el potencial de tu red? y lo interesante es que con la Red-Internet las fronteras del tiempo y del espacio se desdibujan y entonces las condiciones lo facilitan, pero el gran volumen de posibilidades en donde hay de todas calidades, vuelve el asunto más complicado.
        Sigue la pregunta ¿cómo? ¿cómo logro buena selección? ¿el docente como un modelo y como un iniciador? ¿docentes con una red de calidad, pero que además tienen un Know how consciente y por ende, transferible?

        Como concreción metodológica pienso en el esfuerzo deliberado en las situaciones de aprendizaje por plantear perspectivas que se cuestionan entre sí.

        Saludos,
        Liliana

  2. Liliana, me parece interesante lo que dices porque añade cosas al planteamiento, entre ellas, el punto de Reig que me parece importante: cuidar no ciclarte, que también puede ser un modo de creer que se ha dicho la verdad última y, por lo tanto, ya no es necesario cuestionar, confrontar o seguir pensando. Me recuerda aquel fabuloso párrafo de Lispector “quien tenga la verdad última que venga, lo escucharemos afligidos” (Si la cita no es exacta, el sentido se aproxima a lo que dice). Esto es lo que intento poner en la segunda parte con la búsqueda intencionada. Y también tiene relación con la propuesta de Diego Leal respecto de buscar intencionadamente aquello que se contrapone a esto con lo que estoy de acuerdo.

    La segunda parte de lo que mencionas me parece aún más interesante en tanto que toca de lleno el tema de la construcción de confianza. el “cuida con quien te juntas” no era otra cosa que el aprende a cuidarte. Y sí, en la red (y su abundancia), creo fundamental la capacidad de discernimiento para saber que algo, aún siendo opuesto a lo mío, es de buena calidad y vale la pena incorporarlo para crecer. De estas dos cosas, me parece ven una más: la red define y magnifica las posibilidades y el potencial de uno; su calidad depende de la cantidad de oposiciones que contenga.

    Sobre las preguntas finales que haces, pues la verdad es que no sé. Cuando pienso en estas cosas el término docente me resulta un tanto obsoleto; permanece el de maestro, pero en el sentido del que es sabio y otros a su alrededor se lo reconocen; por eso lo buscan.

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