Pensar en red II

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En la publicación pasada quedamos en que una de las dimensiones del pensar en red consistía en dejarse interpelar. Siguiendo el análisis de la experiencia personal, me doy cuenta de la cantidad de veces en que frente a un asunto específico, ya sea porque tenemos que tomar una decisión o queremos comprender algo, nos movemos hacia otras personas o fuentes de información que nos ayuden a ampliar nuestro horizonte desde el cual vemos y pensamos ese algo específico.

Esta búsqueda intencionada es otra de las dimensiones del pensar en red, y es en esta dimensión en la que el tamaño y calidad de la red con la que contamos se correlaciona con la calidad del saber del que somos capaces. Hay cosas que no sabemos porque nuestras conexiones no tienen acceso a ese saber. Así pues, pensar en red de manera intencionada consiste en la construcción permanente del sujeto en red. Ello implica el cultivo de un conjunto de saberes relacionados con la construcción del sentido al navegar entre la abundancia a una velocidad que impide percibir lo que sucede. Por eso, con la red y en red, pensar y aprender es un entramado de posibilidades que recorremos según nuestros gustos, pasiones o necesidades; la vida, y no la escuela, es el escenario del aprendizaje. El mundo en la red y no nuestra solitaria oficina, el entorno para pensar.

2 comentarios en “Pensar en red II”

  1. Paco, leyendo tu blog me surge el siguiente cuestionamiento: Tú planteas que la vida, y no la escuela, es el escenario del aprendizaje. La hipótesis que se deriva entonces es que en un futuro (próximo o no; la cuestión del tiempo también resulta ser una situación problematizadora para mí) la escuela como tal, espacio físico, desaparecerá…. Yo había escuchado una teoría que esto sucederá en aproximadamente 50 años, pero viendo los avances tan impresionantes de la última década me atrevo a decir que antes.

    ¿Qué habilidades entonces requerirán los alumnos de las próximas generaciones? ¿Podemos suponer que las habilidades de pensamiento que proponen los constructivistas se modificarán?

    Si nos referimos específicamente al aprendizaje en la red, retomando tu frase: “El mundo en la red y no nuestra solitaria oficina”, ¿qué pasa entonces con los indígenas y gente de escasos recursos o de lugares remotos y alejados de la civilización que aún no tienen acceso al Internet, o aunque lo tienen, no saben interactuar adecuadamente con él?

  2. Hola Bety, no puedo asegurar que la escuela “espacio físico” desaparezca, pero sí que tendrá transformaciones profundas. Las sociedades van inventando los modos de educar a sus nuevos integrantes, y creo que lo hacen en dos direcciones, 1) aprender a vivir en y con lo que se ha construido, y 2) aprender a crear nuevas formas de convivencia. No me imagino a una sociedad que renuncie a esto; pero sí que en algunos años, esa educación tendrá un fuerte componente “mundializador” que hace pensar en otras instituciones, procesos, temporalidades y alianzas para la formación. Creo que dos grandes saberes serán fundamentales: aprender a aprender y relacionarse para la convivencia.

    Tu segunda pregunta pone en el centro lo que se ha llamado la brecha digital, una brecha que aumenta la distancia entre estratos socioeconómicos en relación a la que se instaló con la revolución industrial. Podemos ver que el acceso a la red ha ido aumentando, aproximadamente un tercio de la población mundial ya lo tiene; sin embargo, es poco aún y creo que es un trabajo por hacer: no sólo el acceso a las tecnologías, sino a la información y la producción de la misma, “el que cuenta cuenta” (¿decía Galeano?).

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