TRAL, aventura que vale la pena

…nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, todos somos
la vida —pan de sol para los otros,
los otros todos que nosotros somos—,

Octavio Paz en Piedra de sol

Ya pronto iniciamos #TRAL, una experiencia que convoca al tejido de redes, en principio de todo tipo, en particular, de redes académicas. Tejer redes es asunto de pescadores. De entre mis recuerdos encuentro a los pescadores del Lago de Chapala, cuando aún estaban por cualquier rivera de ese lago, con sus redes remendando siempre los agujeros por donde, supongo, se les iban los pescados. Y me doy cuenta de que tejer redes no es una cosa que se hace y se ha terminado, sino que es una actividad permanente; sólo así podrá la red seguir teniendo sentido y, por lo tanto, uso y vida.

Me pregunto por qué hay sabores que me gustan tanto, y entre ellos recuerdo el limón con el que aderezo casi todo y que tanto me critican otros, y así otros muchos sabores que he aprendido a saborear en mi familia, con mis amigos, siempre sin darme cuenta de que junto con los otros se configuraban mis sabores preferidos, y no sólo los sabores, sino mi propia forma de degustar.

Esta semana, en uno de mis cursos, les pasé al grupo una canción y les propuse que cada quien compartiera una de su gusto. No han compartido todos, pero lo que han compartido son verdaderas obras de arte que he gozado estas dos tardes pasadas y, una vez más, me doy cuenta de que mis gustos se mueven junto con el grupo con el que estoy en relación. No significa que cambien las cosas que me gustan, sino que se amplía mi sentido y aprendo a degustar muchas otras cosas.

Algo similar sucede con lo que creo saber. Me doy cuenta de que lo que aprendo sucede porque otros me ayudan a verlo en cierta perspectiva que me hace imaginar otro mundo. Y voy entendiendo que sin esos “otros todos que nosotros somos” no seríamos, no podríamos ser. En la constitución de nuestras personas (de nuestras caras) hay siempre un nosotros.

TRAL es una invitación a seguir tejiendo las redes junto con otros prójimos cuya proximidad no siempre es geográfica, pero que es posible gracias a los adelantos tecnológicos. Tejer redes que no sólo reconfiguran nuestras caras sino nuestra convivencia, nuestros anhelos y modos de comprender el mundo según diversas perspectivas. De aquí que las redes que queremos tejer se organicen en diferentes planos, incluyendo el profesional.

Por esto es que esta invitación-aventura llamada #TRAL me emociona. Bienvenidos a ella.

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