Sincrónica de TRAL: articulación de realidades

El viernes pasado, 26 de abril, tuvimos una sesión sincrónica más de la experiencia Tejiendo Redes de Aprendizaje en Línea, #TRAL. Esta ocasión el experimento fue más arriesgado, ya que la sesión coincidió con la visita de Diego Leal a aquellos rumbos y se organizaron para que hubiera en un sólo paquete una reunión presencial en el Colegio Las Cumbres. a la sesión asistimos unas treinta personas a distancia y otras 20 o 25 presentes en el Colegio.

Como ya se ha hecho costumbre, estas sesiones las dedicamos a conversar sobre lo vivido durante la semana mientras TRALeamos. Los pequeños grupos de conversación y el chat nos permite enlazarnos de diversas maneras. La pizarra de cada grupo acaba por ser el lugar donde se coloca el guión de lo que queremos comunicar a los demás. Descubro que al compartir la conversación del grupo con los demás, más que una puesta en común, lo que se logra se ampliar la conversación a todo el grupo y comprender de manera formal lo compartido en el grupo. esto segundo sucede al escuchar a uno de los compañeros elaborar una especie de síntesis de lo conversado.

Este viernes convivimos en realidades híbridas: un grupo de los reunidos presencialmente, a través de una computadora común se reunía con un grupo a distancia donde cada uno de estos últimos se conectaba desde su lugar y con sus medios. Algunos sin cámara, otros sin esta ni micrófono. Todos con la posibilidad de escucharnos y escribir en el chat y la pizarra.

En esta experiencia de conversación en realidades articuladas estuvimos, en nuestro grupo, a distancia Claudia, Jesús y Alejandra Cipitelli, los tres sin cámara ni micrófono; en el Buenos Aires, y reunidos en un aula en el Colegio, estaban Luz Pearson, Lenny Ambrosini, Mariana Massigoge, Sandra Rodríguez y Carolina. La pregunta que organizaría nuestra conversación esos 20 o 30 minutos sería ¿a quién me encontré en TRAl esta semana? Pregunta que por razones obvias, fue rebasada por las múltiples realidades en las que el encuentro era el dato fundamental. Así pues, lo que siguió fue preguntarnos por nosotros mismos y nuestros proyectos, interesarnos en compartir formas específicas de hacer tal o cual cosa e imaginar posibles acciones y modos para hacer juntos y experimentar en torno de lo que nos llevó a esta experiencia de Tejer redes de Aprendizaje en Línea.

En esta conversación, al igual que en las lecturas de las muchas historias que se narran en TRAL llegamos a varias cosas a manera de coclusión: que no es difícil encontrar la propia voz en la voz de los otros, descubrir preguntas similares que en ocasiones son formuladas de manera más clara. Que el encuentro mutuamente interesado nos hace imaginar posibilidades de colaboración que se concretan en la medida en que se despliegan los proyectos propios. Que las diferencias entre un contacto a distancia y las conversaciones presenciales se diluyen en cierto grado al emplear tecnologías que permiten la convergencia de varios medios de comunicación.

Agradecido con esta experiencia de la que he aprendido mucho y que gocé enormemente, mando un abrazo al equipo del Colegio Las Cumbres y a los presentes en esta conversación, aunque sin micrófono: Claudia, Jesús y Alejandra.

Para tejer

Estos días, después de un tiempo en que me pregunté lo mismo, vuelvo a cuestionarme sobre el significado de tejer; sobre todo ahora en el contexto de TRAL, donde queremos tejer redes de y para el aprendizaje. Estos cuestionamientos me han recordado a mi abuela, simplemente porque fue una gran tejedora, lo hacía por gusto. entre mis recuerdos la veo tejiendo o leyendo; como si en eso se le hubiera ido la vida. Aún conservo un par de cobijas y este jorongo que me regaló.



Nunca me habló sobre qué es tejer y en qué consiste. La observé haciéndolo, intentó enseñarme. No fue vano el intento, pero sí efímero. Nunca llegué a hacer una sola pieza, simplemente porque nunca ejercité lo suficiente. Ahora puedo afirmar que para tejer se requiere de mucha ejercitación, y que este mucho hacer y hacer con los hilos y la aguja nos va perfilando un modo preciso de ser cada uno de nosotros. Aunque tejamos lo mismo nunca tejemos igual; cada quien tiene su propio estilo de tejer. Por eso, podemos llegar a decir de alguna pieza “este es el tejido de fulana o fulano”. En la ejercitación vamos delineando nuestra propia prestancia, nuestro modo propio de hacer. Esto se lo aprendí a mi abuela y lo ví reflejado en las reflexiones de Ortega y Gasset, Ingold, Marías y Heidegger. Tejer redes de y para el aprendizaje también requiere de ejercitación, una en donde el arte de la conversación es fundamental; y aunque conversemos sobre lo mismo, no lo hacemos igual.

 

Pero la ejercitación al tejer, aunque empieza con aprender ciertas puntadas, cobra su sentido más amplio cuando se hace para crear algo. Podemos decir que estamos tejiendo cuando tenemos en mente para qué tejemos y qué es lo que resultará de esto. en ocasiones, sabemos también para quién estamos tejiendo. Sabemos que lo que imaginamos como producto final del tejido nunca es lo que resulta, pero aún así, “la cosa proyectada”, es decir, la pieza que imaginamos, sus formas, texturas y relaciones, organiza todas nuestras acciones de tejido. Sin un algo específico como producto el tejer se vuelve un mero hacer que termina en la acción misma; es decir, que no tiene trascendencia más allá de lo hecho: hacer y deshacer son acciones complementarias. Cuando hay un propósito o producto, el hacer se vuelve tejer, cobra sentido y significación; entonces podemos enunciar esa frase que dice mucho más de lo que creemos: “vale la pena hacerlo”. Tejer redes de y para el aprendizaje tiene sentido cuando sabemos el rumbo y el producto de lo que estamos conversando y tejiendo. Las personas con las que me encuentro en un tejido de esta índole tienen una voz y “vale la pena” pronunciarse frente a la voz del otro para reconocer el mundo y reconocernos a nosotros mismos.

 

Un buen día, mi abuela comenzó a practicar nuevas formas de tejer. Formas que incluyen el modo de sentarse, de tomar las agujas, de pasar el hilo por pora parte de la mano y no por la otra, y otro montón de cosas que no pude registrar y por eso se me escaparon, pero que exceden a lo que creemos el mero acto de tejer. Formas que dan cuenta de que cada acción se da en un ambiente enriquecido por un conjunto inimaginable de relaciones. Hoy en día dicen que eso es innovar, es decir “mejorar el proceso”. A mi me parece que hay algo de razón en esto que se dice; sin embargo, me gusta más pensar que es el camino en que cada uno descubre su modo propio de hacer con las cosas; es lo que cada quien da a los demás. En el tejido de las redes de y para el aprendizaje, esto se refiere al modo propio de construir un objeto en la conversación con otros; también una forma específica de mirar las cosas, cada quien tiene la suya, y la recibimos como regalo. Por eso, por ser regalo, parafraseando a Strathern, lo único que se espera es un intercambio. Este es el valor de compartir lo propio.

 

Con el tiempo y de alguna manera en un momento en que podemos decir que mi abuela ya era una gran tejedora, creó cosas nuevas. Ya venía inventando desde hacía tiempo. Al igual que en lo s inicios del tejido, supongo, se trataba de ensayar, ejercitar, hacer y volver a hacer hasta lograr primero, crear-imaginar la forma nueva y después el objeto con una forma parecida. Y con esta nueva forma, creó un nuevo mundo, sí, de ese tamaño, estoy seguro, porque el mundo lo viví de manera diferente con alguna de sus piezas. Así también, al tejer redes de y para el aprendizaje, aprenderemos nuevas conversaciones y formas de conversar y, con ello, podemos crear nuevos mundos. En este sentido, TRAL es una creación donde el mundo se ve diferente para los que participamos en ella; un mundo donde los medios para conversar son variados, diversos y, muchos de ellos, nuevos para nosotros. Podremos crear nuevas miradas sobre el mundo y sus objetos, unas que nos ayuden a promover más humanidad, más libertad, más gusto por la vida; al menos eso espero.


Así pues, ejercitar, proyectar, mejorar e inventar son rasgos propios del tejido de la redes de y para el aprendizaje. Son rasgos que, cuando los hemos incorporado, hecho nuestros y practicados de manera cotidiana, podemos convocar a otros y modelar el modo de hacerlo; sabiendo siempre que cad quien hace su camino.

Revisión de APA’s y otra representación

Durante esta semana nos dedicamos, el TRAL, a hacer explícito nuestro APA o parte de él. La sugerencia de trabajarlo desde los ejes de la percepción, la interacción, la producción y la publicación nos ayuda a quitarle el énfasis a los instrumentos que empleamos como mediadores de esa red. Aunque estos instrumentos o herramientas sean parte de la red; y en algunos momentos, parte sustantiva de mi red, es conveniente quitarle la centralidad para poder dar cuenta de la agencia humana, es decir, de aquello que nos ha movido a crear esa red y que nos mantiene en movimiento para imprimirle mayor dinamismo. el esfuerzo de representación del APA hace surgir el conjunto de redes en las que estamos inmersos; así como el aprendizaje en el que uno está implicado.

Leí una buena cantidad de publicaciones en blog de TRAL. Me gustó y sorprendió la diversidad de representaciones y modo s de hacer. Al fin de la semana me parece encontrar tres cosas sencillas e iniciales que me parecen importantes, quedará pendiente una nueva visita a las publicaciones:

La primera tiene que ver con que el modo de hacer el Ambiente Personal de Aprendizaje, ya sea en función de la herramienta con la que se hace, ya con el énfasis inicial con que se construye. Si se hace directamente en un papel o en algún programa para representar esquemas mentales o en otro para diseñar cuadros completos, nos vamos topando con diferentes nociones y caminos sobre nuestro propio aprendizaje y la constitución de nuestras redes. Por alguna razón que aún no puedo explicar, me parece que la representación hecha con papel y “lápiz” (o pluma o marcadores o crayones) hace más fácil la aparición de personas.

La segunda conclusión es que en una gran cantidad de las publicaciones que estuve leyendo observé que el autor, al reflexionar sobre su APA, descubre que la representación que logró habla de sí mismo: habla de sus intereses, de su modo de aprender, de sus prácticas cotidianas, del conjunto de sus interacciones y de lo que las mediaciones tecnológicas han modificado a sus modos propios de “enredarse”, aprender y tejer con otros.

La tercera cosa es que en todas las publicaciones de los blog que revisé me encontré con que la representación del Ambiente Personal de Aprendizaje hace que la persona se descubra en camino: todas hablan de “lo que me falta por hacer”. En ningún caso, ninguna persona da cuenta de un APA terminado y estático, sino algo que por sí mismo muestra un camino por recorrer. Esto me pareció de particular importancia en tanto que da cuenta del dinamismo que es, en sí mismo, el APA. Es claro que no se trata de un compendio de herramientas; de hecho, tampoco de personas o grupos, sino de una representación del camino que estamos recorriendo cada uno de nosotros.

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Por otra parte, con estas tres cosas en mente, estuve imaginando a lo largo de la semana, distintas maneras de representar un APA con la idea de encontrar algunas formas que ayuden a plasmar el recorrido hecho y por hacer. Un modo, que me pareció muy valioso fue elaborar el APA a partir de las preguntas con las que voy viviendo la vida. Algunas de estas preguntas tienen ya muchos años, son las que me han acompañado todo el tiempo, son las que de alguna manera me definen. Otras de estas preguntas son las que me he formulado recientemente y que definen los años por venir en mi vida académica. Otras más son preguntas específicas que se resuelven en corto tiempo y que ayudan a construir un marco para la pregunta más grande.

Representación de APA según pregunta
Representación de APA según pregunta

Al describir mi APA a partir de estas preguntas, suceden cosas que me parecen interesantes. Lo primero es que, constato lo visto en las publicaciones de esta semana, al hacer la pregunta hay un yo que ya se modificó, algo así como un yo-pregunta. Juntos ese yo-pregunta son diferentes de los dos antes de reunirse; algo así como que no es lo mismo quien hace la pregunta. Además de esto, surgen como por arte de magia, el conjunto de grupos y personas con las que trabajo esas preguntas; son grupos muy diversos y las preguntas las trato de manera diferente con cada grupo. Algunos grupos se muestran como redes clave para lo que estoy aprendiendo. Además de, y posterior a esto, aparece la distinción de aquellos grupos con los que la interacción es sólo mediada tecnológicamente y aquellos con los que hay interacción presencial. Y después me llegó la necesidad de colocar el conjunto de herramientas que están mediando la interacción con cada grupo, ya no lo puse. El ejercicio me gustó y me pareció conveniente compartirlo.

TRAL Escenario para conversar

Tejer consiste en la creación de un entramado a partir del entrelazamiento de aquello con lo que tejemos. Para tejer se requieren siempre, al menos dos cosas: el “hilo”, metáfora de aquello que hace observable el tejido y la “aguja” representación del artefacto que nos ayuda al entrelazamiento. Cada quien sabe cuáles son los tejidos que sabe hacer y que le gusta hacer. En ocasiones el hilo es invisible, dice Exupery, otras veces el artefacto es la propia mano. Podría, en ocasiones, confundirse “hilo y aguja”, por ejemplo cuando ambos son la palabra, o el mismo cuerpo. Todos tejemos, es nuestro modo propio de vivir la vida, sin tejido no hay aprendizaje, tampoco búsqueda. Ahora en TRAL estamos tejiendo redes de aprendizaje, redes de búsqueda.

Si volvemos la mirada un poco hacia atrás veremos los tejidos que hemos hecho. Y veremos que el producto de nuestro tejido está siempre en relación a una red, es decir, a una conjunto de “cosas” (materiales o no) en conexión en torno a algo que podría parecerse al atractor de los sistemas complejos. Esto es así, porque la red siempre es una red de redes y no termina.

Como un fractal, TRAL es una red de redes; pero también es una estrategia para aprender a (o consolidar la práctica de) precisamente, tejer redes para el aprendizaje en línea. Un escenario para la acción comunicativa. Por eso empezamos por hablar de nosotros: Francisco, ingeniero con algunos retazos de educación, dinámica de sistemas, sociología y filosofía. Con un enorme gusto por la cocina, la caminata en el cerro y el mar. Rebeca ya creció, ahora tiene 29 y a punto de terminar su maestría que gozó y sufrió como siempre sucede cuando algo vale la pena, Diego siempre ha tenido cuatro años menos, y ahora termina esa ingeniería de sonido que ha sido su pasión desde que nos acordamos. Porque al hablar de nosotros nos disponemos a la acción comunicativa, nos disponemos a escuchar a los otros.

En esa red de redes que hemos ido tejiendo a lo largo de nuestras vidas nos encontramos a muchas personas que no hemos conocido y que son significativas porque nos han movido lo suficiente para ser otros después de ellos. para mí, sin duda, Exupery, Maalouf y la Lispector, aunque también Baricco, Serna y Sada. Como dejar fuera a León Felipe, y le siguen Gabriel Vázquez, Mendoza, Ammaniti, Arreola, Mendoza, Rulfo, Paz… uff!! mejor no sigo. Pero no sólo novelistas, hay otros muchos más que desde sus reflexiones y hallazgos me han movido. A algunos sí lo he conocido y son colegas cercanos.

Pero hay otros muchos que nos han movido, no por su arte o su ciencia, sino simplemente porque tenemos intereses similares, porque son personas a quienes reconozco como compañeros y compañeras de ruta, que su hacer y su proceder son suficientes para que los considere importantes. Pensando en estas personas es que pienso en TRAL como la gran oportunidad para tejer redes de búsqueda común, de conversación, de encuentro; en fin, de aprendizaje en línea. El hilo parece ser, pues, nuestros propios intereses y el modo en que los expresamos, la aguja quizás sea los diversos caminos que recorremos para estar y ser con el otro.