Departamento de Psicología, Educación y Salud (DPES), una oportunidad

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Bienvenidos a DEPES…

El ITESO, sus autoridades, después de una amplia consulta han decidido crear el DPES, que reúne al Departamento de Educación y al de Salud, Psicología y Comunidad. Antes de hacerme cargo de la conducción del Departamento quiero agradecer al Departamento de Educación la convivencia de los últimos meses, fue muy cálida y cuestionadora. También al Departamento de Salud, Psicología y Comunidad, quienes hace un par de lunes me recibieron con mucho entusiasmo.

Al correr por los pasillos la noticia de la unión de los departamentos, fue apareciendo también la pregunta por el proyecto. Pregunta que por una parte es indispensable y por la otra sin respuesta inmediata.

La decisión nos coloca a todos los miembros de ambos departamentos en la tarea de construir un proyecto conjunto. Un dato interesante es que los equipos de estos dos departamentos no estamos alejados. El Centro Polanco es una entidad que permanece por la colaboración conjunta; el Doctorado Interinstitucional en Educación tiene participación de los profesores de ambos departamentos, estamos metidos en el empeño de proponer maestrías conjuntas, y algunas otras cosas que hacemos juntos. Aun así, el proyecto no está, y es exactamente lo que nos toca hacer o, dicho de mejor manera, tenemos la oportunidad de crear un nuevo departamento universitario.

Cuando empezó a correr por los pasillos del ITESO la idea de la unión de estos dos departamentos, el de Psicología, Salud y Comunidad y el de Educación (al fin sin valores), recordé un mito del amazonas donde aparece un lince y cerveza de mandioca que es sangre creía haberle leído a Levy Strauss. Hace poco, le platiqué este recuerdo a Álvaro Ochoa, excelente buscador en la Red, y me llevó al libro de Aparecida Vilaça titulado “Enemigos extraños” con el mensaje de que no era lince, sino jaguar, tampoco Strauss sino Vilaça (después recordé que en realidad se lo había leído a Viveiros de Castro).

Vilaça nos cuenta en su libro que (me permitiré hacer dos citas de buen tamaño, dos citas que se explicarán por sí mismas), cuenta, pues:

“Los seres humanos (Wari) dotados de lo suyo -despliegan típicamente un comportamiento humano: hacen casas, tienen familias, duermen en camas, cuecen su comida y cosas por el estilo. La diferencia entre estos seres reside, no en una cultura específica, sino en sus cuerpos, como bien observa Viveiros de Castro en su análisis del perspectivismo amerindio. Según Viveiros de Castro, para muchas personas amerindias “el mundo está habitado por diferentes tipos de sujetos o personas, humanos y no-humanos, quienes aprehenden la realidad desde distintos puntos de vista” relacionados con sus cuerpos…”

“El jaguar -que se ve a sí mismo como un humano, Wari’– bebe cerveza de maíz (otros dicen mandioca) como el Wari’. Sin embargo, mientras el Wari’ ve su cerveza de maíz como una bebida hecha de maíz, para el jaguar esa cerveza es sangre, de la misma manera que para el tapir, esa cerveza es el lodo que se encuentra en las riveras de los ríos. El Wari’ sabe que el jaguar mata a su presa con su cuerpo y sus dientes y que se come la presa que mata. Pero para el Jaguar, o mejor dicho, desde el punto de vista del jaguar (ese que sólo el chamán puede comprender), dispara a su presa como un Wari’ mata a un animal de caza o enemigo, lo lleva a su casa y lo pone en manos de su mujer, quien cocina la carne usando fuego. Para el Wari’ uno de los principales factores que definen la especificidad corporal (ya sea del individuo o de la especie) es la dieta. Ellos dicen: nosotros somos Wari’, comemos larvas, bebemos cerveza de maíz, y así lo demás; el pecarí de labios blancos come frutos; el jaguar come carne cruda… Cuando el chamán quiere cambiar de especie, empieza por acompañar a los animales de la nueva especie y a comer su comida. Sin embargo, mientras la dieta produce identidad, ya que comer la misma comida produce cuerpos similares, compartir la comida es un fuerte indicador de la identidad anterior y aquellos que comen juntos afirman su similaridad” (Aparecida Vilaça 2010. Strange Enemies: Indigenous Agency and Scenes of Encounters in Amazonia. Duke University Press)

Eduardo Viveiros de Castro, en Metafísicas Caníbales añade:

“Si la luna, las serpientes y los jaguares ven a los humanos como tapires o pecarís, es porque ellos, al igual que nosotros, comen tapires y pecarís, alimentos humanos por excelencia. Y no podría ser de otro modo, siendo humanos en su departamento, los no-humanos ven las cosas como las ven los humanos, es decir, como nosotros humanos las vemos en nuestro departamento. Pero las cosas que ellos ven, cuando las ven como nosotros las vemos, son otras: lo que para nosotros es sangre, para los jaguares es cerveza, lo que para las almas de los muertos es un cadáver podrido, para nosotros es mandioca fermentada; lo que nosotros vemos como un charco de barro, para los tapires es una casa ceremonial…”

“Los animales ven del mismo modo que nosotros cosas diferentes de las que vemos nosotros, porque sus cuerpos son diferentes de los nuestros. no me refiero aquí a las diferencias morfológicas… sino a los efectos que singularizan cada especie de cuerpo, sus fuerzas y sus debilidades: lo que come, su forma de moverse, de comunicarse, donde vive, si es gregario o solitario, tímido o arrogante… La morfología corporal es un signo importante de esas diferencias, a pesar de que puede ser engañosa, porque una figura humana, por ejemplo, puede ocultar un afecto-jaguar. Lo que aquí llamamos el “cuerpo”, entonces, no es una fisiología distintiva o una anatomía característica; es un conjunto de maneras y de modos de ser que constituyen un habitus, un ethos, un ethograma. Entre la subjetividad formal de las almas y la materialidad sustancial de los organismos, está ese plano central que es el cuerpo como haz de afectos y de capacidades, y que está en el origen de las perspectivas…”

Hasta aquí las dos citas… Me pregunto si lo que escribe Viveiros de Castro no es un programa de trabajo para este departamento que se crea hoy. Entocnces me pregunto si la tarea más importante de este departamento consiste en, por una parte, experimentar un modo de ser universitarios más allá de las aparentes fronteras disciplinares, por otro lado intentar una universidad que considere la unidad del ser humano y sus conexiones y por otra parte, esforzarnos por crear una universidad que trasciende el saber racional para descubrir las “Mil Mesetas”, dirían los filósofos del rizoma Deleuze y Guattarí.

No lo sé, pero la mera idea me entusiasma y a eso los invito, más allá del camino de integración que haremos y más allá del trabajo formal de explicitación de los procesos que nos permitan hacer con mayor facilidad lo nuestro. El sentido profundo de este nuevo departamento, que se ha llamado de Psicología, Educación y Salud lo construimos entre todos.

Muchas gracias.