cambiar los escenarios de aprendizaje

He estado pensando en algunas maneras en que podrían ser los escenarios de aprendizaje para los aprendices “del mundo de la Red”, aprendices que dicen aprender mucho en la Red, y que sus búsquedas comienzan en Google, Youtube o Wikipedia. Platicando con unos alumnos al terminar el día (les di un aventón) me aseguraban que todo lo que los profesores habían expuesto lo encontraban en Internet, y que por eso se les hacía una pérdida de tiempo y una aburrición las clases. Me pareció interesante y les platiqué de la clase al revés, cosa que les gustó.

Las instituciones educativas, decía Steeve Wheller en su libro “Academic Scholar”, se diseñaron para operar en función de la escasez de acceso a la información. Las “tecnologías de comunicación presencial”, en particular el salón, tenía (y tiene aún en la mayoría de los lugares) un diseño que responde a esta escasez que se resuelve con un “nodo” central con información que “distribuye” esa información a los “nodos aprendices”. Es claro que este escenario de la escasez ha quedado atrás con Internet, ahora la norma es la abundancia y frente a este escenario cambia el modo de acceder a la información y me parece que cambiará el modo en que hacen las cosas las instituciones de educación.

Si no remitimos a los ideales de la educación veremos que en la idea de aprender siempre ha estado como telón de fondo la idea de la recreación del mundo. Uno aprende cuando “mira”, es decir, comprende el mundo de otra manera (el cambio de mirada sobre un objeto implica un cambio de mirada sobre el mundo), y construye un modo común de verlo; así como los métodos para cambiar ese modo de verlo, métodos de todo tipo, aunque la escuela ha privilegiado el científico.

Con esta idea en mente, en general, las instituciones educativas diseñan escenarios y situaciones de aprendizaje para que el alumno pase de un estado A a un estado B, el primero identificado a través de un diagnóstico y el segundo prescrito como una convención socialmente aceptada (sea esta conducta, saber, aprendizaje, competencia, etcétera). Estos diseños son parte de un mayor, de índole curricular, que da cuenta de lo que el alumno tendría que saber para obtener una certificación de parte de la institución en la que estudia.

Creo que esto cambiará, que ya está cambiando, con la influencia de la Red en nuestras vidas, empezando por que la información de índole técnica ya está en la red, o se puede adquirir en el entorno de la red. El aprendiz puede ahora especificar lo que quiere aprender, el objeto no tiene que ser general, como una carrera, sino un ámbito específico o problemático de una profesión, y conectarse con todas aquellas fuentes de información y personas que le pueden ayudar a aprender eso que está buscando.

Si esto llega a suceder de esta manera, las universidades (y en general las instituciones educativas) tendrán que imaginar y diseñar escenarios para que un estudiante logre identificar qué es aquello que quiere y poner a su disposición todos sus recursos para que lo logre, independientemente de las relaciones y virajes que tenga que dar para saberse a sí mismo conocedor de eso que quería y, junto con esto, entablar conversaciones que le ayuden a comprender el valor de la vida juntos, la convivialidad, el saber de los otros y las expresiones creativas y creadoras de cualquier índole. Así pues, no se trata ya de ayudarle a pasar de un estado A a otro B, sino de colaborar en la construcción del camino que va eligiendo para sí mismo en relación con aquellos otros que han optado por caminos similares.

Para esto,me parece, ya no nos sirve el curriculum, sino el diseño de ambientes ricamente estructurados en donde cada alumno tiene la posibilidad de ejercitar, experimentar, imaginar y conversar , entre otras cosas, con diferentes objetos y personas, dentro y fuera del campus para aprender lo que se ha propuesto.

CICOM 2014

La semana pasada, de jueves 2 a sábado 4 tuvimos el cuarto Congreso Internacional de Computación, CICOM 2014, con el tema “Educacion a distancia, presente y futuro”. El Congreso estuvo presidido por Edgar Altamirano  de la UAGro quien, además de ser un experto en la creación de redes de aprendizaje en el campo de la Inteligencia Artificial, es poeta,  y Nelson Becerra de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, también experto en el campo de la Inteligencia Artificial.

La perfecta coordinación del Congreso estuvo a cargo de Efrén Marmolejo quien, además de ser un estudioso de la inteculturalidad, colabora en la reciente Coordinación de Educación a Distancia de la Universidad Autónoma de Guerrero.

Un día antes del inicio del encuentro desayuné con Juan Domingo farnos, a quien ya conocía a través de sus colaboraciones diversas en la red: twitter y blog y a quien me alegró mucho conocer en persona. Tuve la oportunidad de convivir con él durante todo el Congreso: disruptivo de corazón, constructor generoso de ideas, buen conversador y mejor amigo. Le estoy agradecido por esta convivencia. Juan Domingo inició el CICOM con una conferencia en la que pregunta y se pregunta por el futuro de la universidad y afirma que tal cual la conocemos ahora no existirá más. Aclaró que cuando habla de disrupciones no se refiere a destrucción, sino a imaginar nuevas maneras de hacer las cosas y, claro, de hacer nuevas cosas. En este punto, y otros muchos más, estuvimos totalmente de acuerdo. una de las preguntas que se hace es si la universidad puede reducirse a un URL, una provocación que nos ayudó a pensar sobre el significado amplia del concepto universidad y en todas aquellas cosas para las que las sociedades han creado la universidad. Después de su conferencia siguió la mía en la que presenté avances del trabajo sobre Participar en la red para experimentar e inventar nuevos caminos elaborado junto con Nilda Córdova y Liliana García del Centro de aprendizaje en Red del ITESO. Un trabajo que nos ha ido llevando, desde la práctica,  a planteamientos similares a los de Juan Domingo en el sentido de que estamos en tiempos de experimentación para imaginar los futuros posibles y elegir los que creamos deseables. Las dos conferencias están en es siguiente video. La mía inicia a la hora y 35 minutos:

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A lo largo de estos dos días se presentaron trabajos que daban cuenta de desarrollo de aplicaciones para el aprendizaje; así como el uso de las tecnologías de minería de datos y ciencia de las redes para promover el aprendizaje y para identificar el perfil del alumnado de las instituciones.

Hacia el final del Congreso teníamos un panel en el que discutiríamos sobre la universidad del futuro. Al planear el panel decidimos, en un arranque de coherencia, que podíamos hacer un ejercicio en el que todos fuéramos panelistas; es decir, un ejercicio en el que cada uno, a partir de su experiencia en la red, imaginara el futuro de las universidades. Para hacer el panel con este nuevo formato, nos dimos a la tarea de pensar en las cosas que hacen a la universidad; es decir, aquellas cosas por las que creemos que las sociedades crearon la universidad. Identificamos seis:

  • La universidad como memoria del saber de la humanidad.
  • La universidad como la encargada de entregar el saber sobre el mundo.
  • La universidad como creadora de conocimiento.
  • La universidad como creadora de cultura.
  • La universidad como creadora de profesiones.
  • La universidad como conciencia social: “la universidad sin condiciones”.

Con este planteamiento, formamos seis grupos con todos los presentes y los que fueron llegando y conversamos sobre nuestros temas. Al final dimos cuenta en común de lo que cada grupo platicamos. La sesión fue grabada, aquí les dejo el video:
 

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El congreso estuvo lleno de conversaciones muy valiosas donde platicamos sobre los diversos modos de llevar las propuestas de aprendizaje a todos los rincones posibles. Donde fuimos encontrando el valor de dejar de hablar de la universidad virtual y pensar en la universidad en red. De estrategias para mover grupos humanos y del entusiasmo al acordar innovar con una propuesta de aprendizaje en la carrera de aprendizaje en red como parte de la oferta a distancia de la UAGro. Regresé agradecido por la calidez de las personas con las que estuve conviviendo y aprendí mucho.

Conversaciones en el ágora

El viernes pasado, 27 de junio, tuvimos una conversación del ágora (en este lugar se colocará la lista de participantes) en el ITESO con varios profesores. En las reuniones anteriores del ágora tuvimos la presentación de profesores y alumnos sobre su modo de entender la vida en la red, la red misma y el aprendizaje en red. Durante estas presentaciones apareció una gran diversidad de perspectivas. No puedo estar de acuerdo con todas; sin embargo, la mera diversidad es una buena ayuda para reflexionar y tomar postura. Algunos de los que estuvimos en esas reuniones (los viajeros frecuentes, dice Gabriela) elaboramos algún objeto (texto, esquema, imagen, etc.) sobre las tensiones que parece haber en esas presentaciones y que convendría conversar, discutir y, quizás, acordar. La conversación tuvo como referente este trabajo previo. En lo que sigue pongo algunos de lo temas que aparecieron durante la conversación y que he reconstruido junto con Liliana y Nilda.

1. En red y en la red. El aprendizaje en red no es una novedad, incluso la vida en red. Si quisiéramos hablar del aprendizaje en red de la manera más breve posible, propondría colocar como sus constitutivos la comunicación y la acción. Dos dos cosas que no suceden en aislamiento. La comunicación siempre implica a otro(s) y el hacer siempre es con las cosas. En algún momento, algún grupo decide algo que nos coloca, a las generaciones futuras, en un ambiente que tiene sus posibilidades y contiene sus restricciones. Vicente Leñero escribió en 1999 la novela “La vida que se va”, me gustó mucho. Tiene la historia múltiple de una persona; es decir, la vida que hubiera sido según los encuentros y decisiones que hubiera tenido a lo largo de su existencia. Es una novela que habla del modo en que lo otros y los otros nos hacen lo que vamos siendo y cómo eso que vamos siendo reconfigura el contexto; siempre haciendo con las cosas y comunicandonos. Es la vida en red, y es donde comprendemos el aprendizaje en red, dicho con la brevedad que contiene equívocos para imaginar detalles.

La red Internet trae configuraciones de mundo diferentes. Una de ellas es la abundancia: de información, de flujos, de conexiones; junto con el gran incremento de la velocidad de las cosas y la facilidad para expresar nuestras cosas en múltiples narrativas. Todo esto junto hace que el nodo central y centralizador que era el profesor, en tanto que poseedor único de un saber, deje de serlo. El acceso a la información sobre las cosas que nos importan tiene ya otros caminos expeditos y que nos llevan a las fuentes originales. De cada uno de nosotros, profesores y alumnos, sigue siendo valiosa la experiencia sedimentada y reflexionada.

2. Ayudar a que otros puedan ir siendo lo que quieren. Un tema frecuente al hablar de educación tiene que ver con la evaluación. Al pensar sobre este tema me doy cuenta de que tenemos un constructo cultural que nos lleva a creer que nuestro saber vale cuando otro dice que ya sabemos, un otro que alguna institución ha dicho, por nombrarlo profesor, que sabe del tema. Este constructo, me parece, es una derivación de la institucionalización de lo educativo; es decir, que mientras las personas se acercaban al ágora (o sus similares a lo largo de la historia) con un interés por aprender, la evaluación no tenía sentido. Esta se instala con cierto sentido al definir como sociedad aquello que todos deben aprender.

La institución educativa y los que en ella participamos, mucho se ha hablado de esto, podemos imaginar otros procesos mediante los cuales cada quien pueda identificar sus gustos, intereses y pasiones, y discernir las acciones que conviene llevar a cabo para aprender lo que quiere; así como ayudar a construir la capacidad para discernir lo que sé y lo que me hace falta para llegar a donde quiero llegar, sabiendo que los caminos que se recorren normalmente no tienen fin.  BUeno, pues la Red Internet amplía de manera antes no imaginada las posibilidades de aprender cualquier cosa, y esto me hace pensar que es buen momento para reforzar la idea de diseñar escenarios educativos para ayudar a las personas a ir siendo lo que quieren. Desde esta perspectiva, “aprender a aprender y aprender a aprender en la red” siendo una competencia fundamental, se funden en una sola realidad cotidiana donde la expresión del y reflexión sobre, el Ambiente Personal de Aprendizaje (APA o PLE por sus siglas en inglés) cobra gran importancia en tanto que se constituye en la referencia clave para el aprendizaje continuo a lo largo de toda la vida.
Tratamos otros temas. Estos me parecieron muy relevantes. El ágora sigue en conversación y traeré algunas otras cosas.

Conversación sobre los MOOC y las universidades Iberoamericanas

 

 

El martes pasado, en el marco del III encuentro de Rectores Universia Río 2014, tuvimos un “webinar” sobre “los MOOCs y las universidades iberoamericanas” en el que participamos Diego Leal, Pedro Pernias, Tomás Jiménez y yo mismo. La conversación se encuentra aquí:

 
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=amx2f70NrE0]

 

Diseño de situaciones de aprendizaje en red y en la red (primavera 2014)

Hace cinco semanas iniciamos la experiencia para el Diseño de Situaciones de Aprendizaje en Red y en la Red (DARR). Es una experiencia en la que iniciamos una búsqueda sobre el aprendizaje en red y en la red que nos ayude a imaginarnos mediaciones para el aprendizaje en el futuro próximo. La experiencia la iniciamos con tres “marcos” mínimos de referencia: el primero contiene algunas propuestas experimentales en la red, hechas en cualquier lugar del mundo, que nos ayudan a imaginar cursos de acción iniciales (toda la información se encuentra en la página del sitio). En el segundo trabajamos la noción del aprendizaje según la metáfora de la acumulación, la participación y la creación del conocimiento. En este último, incluimos el tema de las conexiones para el aprendizaje. El tercer marco parte de la idea de “aprender en red” que hemos ido trabajando con las ideas de varias personas con quienes estamos en deuda por lo que han hecho y pensado.

Cada quien hace una propuesta para trabajar con sus alumnos. Conversamos sobre estas propuestas, ya sea en las sesiones sincrónicas que tenemos semanalmente o en un grupo en Facebook que abrimos para este propósito y al que cualquier otra persona puede entrar y conversar.

Las propuestas son muy interesantes y, a través de las conversaciones que hemos tenido, cada quien las ha ido puliendo. Al mismo tiempo, estas propuestas, ya sea por lo conversado, ya por lo que sucede al ponerla en práctica, nos ha ayudado a describir el lugar en el que estamos y un camino inicial y tentativo de por dónde convendría seguir experimentando.

Los invito a conocer estas propuestas. En el sitio de DARR se encuentran todas las ligas necesarias para conocer todo lo que hemos hecho aquí, y que ha sido compartido por cada participante. Son muchas las pregunta que nos hemos hecho en este viaje: ¿qué significa descentrar la red que se establece entre los participantes del aprendizaje? ¿Es necesario responder a todos, todo lo que dicen? ¿cómo atender ahora las interpretaciones erróneas de los alumnos? ¿qué hacemos con tanta información? ¿qué cosas son las que tengo que hacer para dejar el control de lo que sucede? ¿cuántas herramientas saben nuestros alumnos? ¿qué pasa si les pido que hagan algo que no sé si lo sepan hacer? ¿cómo podemos tejer una red de relaciones? ¿como animar los intereses de mis alumnos? ¿qué y cómo evaluar?

Claro que ninguna de estas preguntas tiene una respuesta definitiva, hemos hecho aproximaciones, muchas de estas aproximaciones nos han gustado, el recorrido está en el sitio de DARR. Lo que sí podemos afirmar con gran entusiasmo es que los recorridos de nuestros alumnos frente a estas propuestas nos han sorprendido gratamente. Toman el control de lo suyo y lo llevan a buen término como si eso fuera a lo que estamos acostumbrados. Estamos agradecidos con ellos. Entre las preguntas, lo conversado y lo hecho por los alumnos, aparece un entramado con miles de detalles, en un trabajo muy laborioso, de alguna manera compartido, colectivo y anónimo, de gran fuerza constructiva; que me recuerda el Santuario de Atotonilco en Guanajuato:
Santuario de Atotonilco Guanajuato
El sitio de DARR: http://darr.academia.iteso.mx/

 

Conversación sobre Aprender en red

Del miércoles 26 al día de hoy, viernes 28 de febrero se llevó a cabo en el ITESO el Simposium de Educación con el tema “Educar para habitar el siglo XXI”. La sesión final de cierre del congreso la dedicamos a tener una conversación sobre el tema de “el aprendizaje en red”. Para ello invité a todos aquellos que vinieron al Simposio a presentar algo relacionado con este tema; así como al equipo del Centro de Aprendizaje en Red del ITESO. Las personas que nos acompañaron en esta conversación fueron (orden alfabético): Edgar Altamirano Carmona, Nilda Córdoba Maldonado,  Liliana García Ruvalcaba, Maricela Larios Torres, Jorge Enrique López Campos, Pedro Mayoral Valdivia, Gabriela Ortiz Michel y Cristóbal Suárez Guerrero.

Logo SE

Para dar inicio leí un breve texto para dar cuenta del marco en el que parece inscribirse el tema en cuestión, mismo que transcribo a continuación:

El pensador francés Michel Serres habla de la red como un macrobio, un artefacto creado por los humanos, que es del tamaño del mundo, con agencia propia y capaz de modificar la idea de localización geográfica, esto último significa que cuando alguien me pregunta dónde te puedo encontrar, ya no doy la dirección de mi casa o trabajo, tampoco el teléfono fijo de estos lugares, sino mi correo electrónico o mi número de celular o móvil. La red es, pues un macrobio que va almacenando el saber de la humanidad entendido como aquellas narrativas que vamos construyendo cada uno de nosotros y entre todos y para las que empleamos las tecnologías digitales. Es un macrobio que provoca la inteligencia y la coloca en otro nivel porque, de alguna manera, reduce la necesidad de utilizar lo que los clásicos llamaban las facultades de la inteligencia: la memoria, la razón y la imaginación… ¡hemos perdido la cabeza! afirma Serres en la conferencia que tituló “Las nuevas tecnologías: la revolución cultural y cognitiva”, la hemos perdido dentro del ordenador, la hemos perdido porque en la red, el macrobio ese, está la memoria, la imaginación y las funciones racionales. Entonces, se pregunta ¿qué es lo que nos queda? a lo que responde que estamos obligados a ser inteligentes, es decir, que al distanciarnos de la memoria, de la razón y de la imaginación lo que nos queda es la invención, y parte de la tarea consiste en inventar los nuevos caminos de la humanidad.

Por otra parte, Manuel Castells, en su libro Comunicación y Poder de 2009 explica que esta misma red nos ha cambiado la noción de tiempo y espacio y, con ello, la experiencia vivida de estas dos dimensiones fundamentales de la vida: pasamos a vivir de un tiempo secuencial a un tiempo simultáneo y de un espacio de lugares a un espacio de flujos; además de esto hace un fuerte énfasis en los nuevos sistemas de autocomunicación de masas que suceden en y con la red, al mismo tiempo que alerta contra las grandes corporaciones de la comunicación, mercado y finanzas que buscan a través de las redes modificar y hasta manipular nuestras mentes.

Frente a este escenario, Stephen Downes, en su Introducción al conocimiento conectivo propone un modo de aprender en la red que es a la vez un modo de aprender en red. Su propuesta consiste en la búsqueda implacable de la autonomía de cada uno de nosotros y, para ello, sugiere un aprendizaje en medios abiertos con interacciones y conexiones lo más amplias posible y atendiendo la diversidad de perspectivas, opiniones, situaciones y cultura en nuestras reflexiones para lograr una postura personal.

Cristóbal Suárez, aquí presente, nos invita a pensar en aquello que la pedagogía aporta a los entornos de comunicación que surgen en la Internet y da cuenta de la estructura de colaboración que es la red.

En el Centro de Aprendizaje en Red del ITESO insistimos que para imaginar contextos de acción y sistemas de actividad en la red es preciso habitarla; por ello invitamos a vivir experiencias cotidianas en la red como base para poder imaginar entrecruzamientos en ella.

A esto le hemos llamado aprender en la red y en red.

Algunas preguntas que nos ayuden a abrir boca son:

¿En cuántas cosas pensamos cuando hablamos de “aprendizaje en red”?

¿Es algo novedoso o es algo que se hace visible con la red, si lo segundo, por qué se hace visible?

¿Qué características son sustanciales al aprendizaje en red?

¿Cuáles experiencias nuestras dan cuenta del aprendizaje en red?

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A continuación, cada uno fue tomando la palabra para hablar, desde su experiencia, sobre este tema. Tomé algunas notas que pongo aquí abajo, el video con la conversación completa estará en el sitio de la revista Fronteras Educativas.

Edgar se y nos preguntó por la existencia de un modelo educativo a seguir para después pasar a afirmar que no existe, que todo ha cambiado y que es necesario reinventar la educación toda, los profesores, la universidad y que es una tarea urgente a realizar.

Liliana habló de la necesidad de lograr que cada uno sea movilizado por sus propios intereses para asegurar el logro de la autonomía, que es ahora uno de los principales propósitos de la educación, porque desde la autonomía podrá ser auténtico el encuentro con otros y la expresión propia que hacemos pública como parte de nuestra contribución a y en la red; así pues, definió el proceso de aprendizaje en red como un tejido permanente y cotidiano.

Cristóbal dijo que más que pensar en aprendizaje en red piensa en redes de aprendizaje, es decir, que no basta el dato de la existencia de Internet, sino de la construcción permanente de una red como estructura. Una estructura, dice, que la pienso como ese no-lugar para estar y no estar, una estructura donde se es; es decir, una estructura desde donde podemos ubicar los productos de la red. Es entonces cuando surge la pregunta por las competencias digitales que hacen posible eso; asó como el diseño de la infraestructura para que cada quien pueda incorporarse. Así pues, es fundamental crear redes, hacerlas crecer, cuidarlas y, sobre todo, mimarlas.

Gabriela nos platicó de su experiencia en una red de fotografía donde vió con claridad que las miradas diferentes enriquecen de diversa manera la conversación y ve que el aprendizaje en red implica, al menos, tres cosas: hacerse presente con lo propio para encontrar de manera intencionada a los otros y en la interacción reconocer mi propia voz entre la de los demás.

Para Maricela es importante estar atentos a lo que los otros dicen, pero también, en calidad de profesora, es necesario conocer cómo habitan la red los alumnos, cómo definen sus intereses en un mundo saturado de medios y de información.

Nilda, para hablar del aprendizaje en red, recorre su propia experiencia en diversos tiempos y lugares, nociones que con el tiempo cambiarán, según el decir de autores como Castells y Bauman. En el camino se topa con el texto de Siemens “Conociendo el conocimiento” y a partir de estos autores descubre en su experiencia personal de actuación en la red que se va perfilando un cambio en la forma de generar conocimiento. En este relato nos muestra una búsqueda implacable por aprender a aprender en la red y en red y el descubrimiento de que hay una urgencia en el mundo, que va cambiando a pasos agigantados, por colocarnos en escenarios de innovación para imaginar e inventar el futuro deseable.

Pedro, desde tres experiencias de vida en la red, dos como estudiante y otra más como profesor; así como una larga experiencia de trabajo con niños, nos habla de la importancia de experimentar y ensayar con todas las novedades tecnológicas que van surgiendo para poder identificar cuáles nos pueden ayudar a lo que queremos. Además, anota con insistencia la conveniencia de promover los escenarios lúdicos y de experimentación.

En un ameno relato de su experiencia como aprendiz, Jorge Enrique nos recuerda la importancia de conocer a aquellos que piensan estos temas en estos momentos. Afirma que vivimos conectados, así somos, no podemos ser de otra manera. La red es una estructura tecnológica que nos amplía las posibilidades de conexión más allá de barreras geográficas.

Viaje a lo distribuido

Este semestre comencé a trabajar en un curso sobre Administración del Conocimiento para los alumnos de posgrado del ITESO, el curso se ofrece en la Maestría en Administración. Para iniciar el curso me pareció conveniente tratar el tema de la Inteligencia Colectiva y, en algún momento me topé con alguna lectura o concepto que me recordó al equipo de la Northwestern University que en los noventas creó un doctorado cuyo nombre era algo así como diseño de situaciones educativas en entornos tecnológicos.

El grupo estaba formado, entre otros por Allan Collins quien escribió un artículo titulado Design Issues for Learning Environments donde va colocando una serie de preguntas que mueven a quien planea la situación de aprendizaje a pensar qué es lo que quiere, por ejemplo, dice, ¿usted quiere que cada alumno navegue por una espectro amplio que de cuenta del objeto de aprendizaje o prefiere que se concentre en una parte del objeto y profundice lo más posible.

Otro del equipo era Gavriel Salomon, quien escribió las Cogniciones Distribuidas donde plasma uno de los resultados del grupo. En este texto parte del supuesto básico de que “nadie sabe todo, cada quien sabe algo” y, de esta manera se instituye en la perspectiva una complementariedad que después deriva en mucho más. Por ejemplo, cita a Roy Pea cuando afirma que “La inteligencia no es una cualidad de la mente aislada, sino un producto de la relación entre las estructuras mentales y las herramientas del intelecto provista por la cultura”.

En aquel entonces Collins, junto con Brown y Duguid trabajaban en lo que llamaron el aprendizaje situado, de manera paralela y manteniendo conversaciones sobre el tema, también Vinograd y Flores lo hacían desde la perspectiva computacional. Estos últimos afirmaron que “la representación es un fenómeno derivado que se produce únicamente cuando hay una ruptura de la acción preocupada. El conocimiento reside en el ente que nos sitúa en el mundo, no en representaciones reflexivas”.

Estas reflexiones los llevaron a moverse de una perspectiva centrada en lo que sucede en el individuo (todo está documentado en el libro de Salomon) hacia otra donde el actor principal es ese “ente” que nos sitúa en el mundo: la clave de gran parte de lo que hemos estado diciendo, dice Salomon, “estriba en reconocer la importancia fundamental de pasar de una concepción de la comprensión centrada en el individuo a otra centrada en lo social”.

El viaje de regreso a los orígenes me gustó y emocionó. Estas reflexiones son de principios de los noventa y ya apuntan en la dirección de reconocer la importancia de las conexiones, de aquí la relevancia que cobró CoVis, una de los proyectos estrella (a mi parecer) que convocaba a alumnos de diferentes escuelas a colaborar en la construcción de saberes compartidos.

Conversación sobre MOOCs

Hace ya un buen tiempo que no visitaba este lugar, lo he llegado a extrañar, espero seguir aquí con mayor frecuencia.

Ayer estuve participando en una conversación sobre los cursos masivos abiertos en línea (MOOC, por sus siglas en inglés), el propósito consistió en revisitar lo hecho en el campo de los MOOC para imaginar un marco que les de fuerza y camino. La conversación fue organizada y coordinada por Siemens y mi participación fue un tanto periférica: sólo dos de las seis horas que duró. Se tocaron temas que me parecieron importantes, menciono algunos aquí.

El primero de ellos es qué significa “masivo”, tiene que ver con el número de personas que participan en el MOOC o con alguna otra dimensión. La respuesta no es fácil en tanto que probablemente no podemos decir aún que corresponde a un número mayor de tantas personas. sabemos que lo masivo corresponde, más que a un gran número per se, hace referencia a la posibilidad de incluir entre los participantes la diversidad de miradas. Lo masivo es una condición de estos cursos en tanto diversidad: entre más personas participen es mayor la probabilidad de que haya posiciones encontradas respecto de los temas que se tratarán y, la diversidad, según la perspectiva “conectivista” de Downes, es crucial para el aprendizaje en red. Por otra parte, sabemos que habitamos un “mundo pequeño”, donde la distancia entre unos y otros no excede a las seis personas. Este dato nos hace pensar en que en la red que se forma en los MOOC, la emergencia de pequeños grupos sucede según diferentes criterios: los intereses de cada uno, los perfiles de los participantes, el bagaje de ellos, etcétera. La pregunta aquí es ¿sabiendo que hay una tendencia a conectarse entre los parecidos (el fenómeno conocido como “homofilia”) cómo asegurar que la diversidad aparezca en estos grupos? ¿el análisis de los “big data” de los participantes ayudaría a garantizar esta diversidad? ¿Hasta donde es conveniente “intervenir” la red de participantes para asegurar estos elementos? Son preguntas que me parece que aún no tienen respuesta y que determinarán en buena medida el marco para los MOOC.

Otra gran tema que apareció en la conversación es sobre el perfil del aprendiz-participante. El planteamiento inicial de los MOOC parecía asumir que en ellos podía participar nada más aquellas personas con un perfil autogestivo, con claridad sobre lo que buscan y quieren, porque ellas encontrarán la manera de hacer las conexiones adecuadas a sus propósitos; sin embargo, un planteamiento así no parece propio de la tradición educativa, sino aquel que asume que toda persona tiene la posibilidad de transitar por un MOOC aprendiendo lo que para ella es importante. Entonces la pregunta que aparece es ¿cómo hacer para que toda persona tenga esta posibilidad? Unas respuestas van en la línea de diseñar situaciones para construir la confianza necesaria para “animarse” a dar los primeros pasos, otra se centra en el trabajo sobre las emociones de los participantes como el primer detonador de conexiones, para luego poder trabajar con ciertos contenidos y procesos. La pregunta va derivando hacia la diferencia entre el aprendizaje en entorno presencial y , de alguna manera, tradicional, y el que se logra en un MOOC a distancia,con las tecnologías mediando toda comunicación y producción. Al parecer, una primera manifestación de esta diferencia tiene que ver con la aparente soledad del aprendiz cuando se encuentra frente a su computadora, vamos el momento inicial, que después se supera, pero que define un estado primero que da sentido a lo que sigue; y con ello, todo el cambio que está implicado en la modificación material que repercute en la construcción del marco socio-cultural en el que se inscriben estas nuevas prácticas. Nos preguntamos si el tiempo es lo único que se necesita para adecuar todas estas transformaciones sabemos que es un factor importante, sin embargo, el cambio es radical y nos lleva a pensar de manera diferente. Un ejemplo de ello tiene que ver con la noción de los cercanos, donde toda cercanía implica ya un ejercicio multicultural en donde el diálogo de saberes es necesario para poder seguir construyendo juntos.

Hubo muchos otros temas, modos de abordarlos y perspectivas, quedaron un sinnúmero de preguntas que nos ayudarán a rehacer el marco para la acción en el campo de los diversos MOOC y , particularmente, en aquellos que se centran en la construcción de conexiones como base para el aprendizaje.

Algunos hallazgos de formación

El lunes pasado, 26 de agosto, en el marco del Congreso Iberoamericano de Aprendizaje Mediado por Tecnología, CIAMTE 2013, presentamos tres breves textos, cada uno de ellos relacionado con una de las rutas de formación que ofrece el Centro de Aprendizaje en Red (CAR) del ITESO. La primera se tituló “Experiencia de formación de profesores universitarios para habitar la red” y trata sobre el camino que recorre un profesor, en realidad cualquier persona, para habitar la red y el significado de hacerlo. Aquí les dejo la grabación que hice, con algunos problemillas:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=02Ukf89T0go&w=480&h=360]

La segunda trató de la experiencia Tejiendo Redes de Aprendizaje en Línea (TRAL), organizada por un equipo de personas que nos reunimos a conversar hasta que llegamos a esta propuesta basada en un diseño original de Diego Leal Fonseca, quien coordinó al equipo moderador y la experiencia misma de TRAL. En la presentación de este trabajo participamos a nombre de todo el equipo, Luz Pearson, Paola Dellepiane y yo, La grabación de esta presentación la hicimos en un Hangout de G+ que Luz coordinó de excelente manera:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=3nB9kO4nBYc&w=480&h=360]

El tercer texto se titula “Creación de escenarios para el aprendizaje en red”, una experiencia de formación en la que se convoca a los participantes a imaginar posibilidades de creación del conocimiento en la red y en red. La grabación de esta presentación no contiene la primera parte que es la descripción de la propuesta (esa se puede ver en http://ruta3darr.weebly.com/, pero sí tiene los primeros hallazgos que nos encontramos y que me parecen valiosos:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=YKaVJB7Qky4&w=480&h=360]

 

Enredados

Hace tiempo que en las presentaciones y textos que reviso y escucho sobre redes me encuentro con un gráfico donde aparecen nodos y conexiones entre ellos. Y a partir de estos dos elementos se pueden graficar varios tipos de redes: la red totalmente distribuida, la centralizada y todas las demás que podamos imaginar. Las imágenes me han llamado la atención en tanto que representan un diagrama donde los nodos aparecen equidistantes (o casi) con conexiones que en el grado extremos varían su grosor. Redes simétricas y ordenadas…

Imagen tomada de http://es.wikipedia.org/wiki/Peer-to-peer

 

Y me parece que son representaciones que pueden ayudar en la explicación de alguna propiedad, pero que se alejan demasiado de lo que es una red de humanos y cosas.

Con estas cosas dándome vueltas en la cabeza me topé con el último libro de Ian Hodder, titulado Entangled, Enredados… y habla de un enredamiento que sucede de manera un tanto caótica, no siempre esperada, mucho menos planeada. Un enredamiento que en ocasiones podría parecerse más a un enmarañamiento, ese que produce la morona en el pantalón, o uno que ni siqueira es deseado pero que ha sido impuesto por el poder de otros; en fin, un enredamiento que es producto del hacer con las cosas y que a lo largo del tiempo produce estados enredados irreversibles. Para mostrarlo pone en en enredamiento la dimensión temporal, clave en todo su planteamiento en tanto que los enredamientos dependen de la temporalidad de las cosas.

Ian Hodder es el coordinador de las excavaciones en Çatalhöyük, una ciudad del neolítico situada en Anatolia, Turquía. sin duda, esta experiencia es la que le permite ver la importancia de la dimensión temporal en los enredamientos. Una ciudad donde, dice Hodder, se apacentaron el primer ganado, donde se sembraron y molieron los primeros granos, definieron un modo de vida que pervive. Volveré, yo creo, sobre este libro que me ha gustado mucho; por ahora, me interesa apunta que la perspectiva de Hodder hace posible imaginar las redes y los enredamientos en los que estamos inmersos; unos de los que no podremos ya salir. Redes donde los nodos no pueden aparecen equidistantes, donde la construcción de significados, en las prácticas cotidianas, hacen otros nuevos enredamientos. Unos enredamientos que al mismo tiempo que posibilitan, restringen, son enredamientos con cosas que al mismo tiempo que nos permiten hacer algo nuevo o de manera diferente, también nos restringen en tanto que tenemos que hacer según las condiciones que imponen las mismas cosas.

El libro:

Hodder, I. (2012). Entangled: An Archaeology of the Relationships between Humans and Things (p. 264). Wiley-Blackwell.