Educación alternativa

Simposium de Educación: educación alternativa y transformación social para cambiar el mundo.

 

Los días 17, 18 y 19 de este mes de febrero de 2016 se llevó a cabo el Simposium de Educación. Fronteras Educativas elaboró un relato en Storify que da cuenta de encuentro, lo pueden ver en este enlace.

 

 

Preguntas en la LCE

Hoja-Santa-acuyo-Piper-AuEste martes pasado tuvimos nuestro primer coloquio en el Seminario 1 de la Licenciatura en Ciencias de la Educación. Cada alumna de la carrera elaboró una argumentación contextual para dar marco a un apregunta que lanzó a todos los participantes. Tuvimos dos momentos de presentaciones y al final de cada uno todos los demás podíamos participar con una breve intervención (las mías no fueron tan breves, aunque hice el esfuerzo).

El primer bloque trató, sobre la base de las dinámicas de deshumanización que genera la competencia, el consumo como sentido de la vida, la automatización excesiva, incluso de las relaciones humanas, la dependencia tecnológica, el afán de acumulación excesiva y su asociada sobreproducción y el ensamblaje de cada humano en una gran maquinaria mundial, sobre la base de estas dinámicas, decía, se preguntaban cómo la educación puede contribuir a crear grupos sociales que contrarresten estas dinámicas en aras de un mundo donde podamos vivir bien.

Mi primera reacción frente a estas preguntas fue decir que hay muchas maneras de responder y que cada una de ellas, además de no poder ser única, requiere de un contexto explicativo que dé sentido al curso de acción que se desprende de ella. Me llamó la atención esto porque esta es una manera de definir lo que es una buena pregunta, es decir, que son preguntas a las que vale la pena dedicarle reflexión, estudio y tiempo para responderlas.

Entre los argumentos que se expusieron para dar forma a las preguntas hacían referencia a la historia de la humanidad, como si esta fuera un proceso con dos vertientes simultáneas y paralelas, una con dinámicas de humanización y otra con dinámicas de destrucción. normalmente derivadas de los desarrollos tecnológicos. Quizás otra manera de ver esto es asumir que los problemas con los que nos enfrentamos los hemos creado nosotros mismos dando solución a otras situaciones anteriores o proponiendo un modo de hacer específico. En todos estos casos hemos desarrollado artefactos tecnológicos y, quizás, lo que vemos como problema no es sino el producto de un modo específico de emplear esa tecnología: la producción intensiva, sin cuidado de la tierra y para beneficio personal, por ejemplo. Esta reflexión me hizo recordar que Víctor Toledo, hace unas semanas, nos decía que los microcultivos eran suficientes para alimentar a toda la humanidad, que no era necesaria toda la infraestructura de bioproducción intensiva, y que ésta lo único que hacía era destruir la tierra.

El otro conjunto de preguntas giró específicamente en torno de la relación de la posible humanización y las tecnologías de la red. Las participantes veían un proceso de individualización que alejaba a unos de otros, acompañado de un incremento en la ignorancia derivado de la abundancia de información. Interesante punto, este último, ya anotado en algún momento por Brey en su  texto La sociedad de la ignorancia. ¿Cómo contrarrestar la avalancha de información, rodeada de memes y de propaganda escondida en historias que buscan hacernos querer cosas específicas y ser de determinada manera?, diría Castells en Comunicación y Poder.

Hasta ahora, el único modo que creo que puede ayudar en la construcción de la autonomía empieza por trabajar cada quien su Ambiente Personal de Aprendizaje (APA o PLE por sus siglas en inglés), Adell escribe un buen libro que lo explica, para aprender a aprender y convivir con la red. Asa Brigs tiene un buen libro De Gutenberg a Internet donde explica, entre muchas otras cosas,  el temor que cada medio ha generado en la población, hasta que el grupo social parece haber aprendido a usarlo.

En todos estas situaciones es posible identificar el modo en que la educación, en todas sus dimensiones y escenarios implica movimientos en las personas hacia la construcción de acuerdos comunes, convenciones que convienen a todos en un momento específico para vivir de la mejor manera posible, y este el, a fin de cuentas, el sentido de las propuestas educativas.

Son muchas las cosas que se me agolpan en la cabeza con estas preguntas, por eso les agradezco que las hayan pensado y preparado. Tenemos material para seguir una larga conversación.

Departamento de Psicología, Educación y Salud (DPES), una oportunidad

thumb_pecari

Bienvenidos a DEPES…

El ITESO, sus autoridades, después de una amplia consulta han decidido crear el DPES, que reúne al Departamento de Educación y al de Salud, Psicología y Comunidad. Antes de hacerme cargo de la conducción del Departamento quiero agradecer al Departamento de Educación la convivencia de los últimos meses, fue muy cálida y cuestionadora. También al Departamento de Salud, Psicología y Comunidad, quienes hace un par de lunes me recibieron con mucho entusiasmo.

Al correr por los pasillos la noticia de la unión de los departamentos, fue apareciendo también la pregunta por el proyecto. Pregunta que por una parte es indispensable y por la otra sin respuesta inmediata.

La decisión nos coloca a todos los miembros de ambos departamentos en la tarea de construir un proyecto conjunto. Un dato interesante es que los equipos de estos dos departamentos no estamos alejados. El Centro Polanco es una entidad que permanece por la colaboración conjunta; el Doctorado Interinstitucional en Educación tiene participación de los profesores de ambos departamentos, estamos metidos en el empeño de proponer maestrías conjuntas, y algunas otras cosas que hacemos juntos. Aun así, el proyecto no está, y es exactamente lo que nos toca hacer o, dicho de mejor manera, tenemos la oportunidad de crear un nuevo departamento universitario.

Cuando empezó a correr por los pasillos del ITESO la idea de la unión de estos dos departamentos, el de Psicología, Salud y Comunidad y el de Educación (al fin sin valores), recordé un mito del amazonas donde aparece un lince y cerveza de mandioca que es sangre creía haberle leído a Levy Strauss. Hace poco, le platiqué este recuerdo a Álvaro Ochoa, excelente buscador en la Red, y me llevó al libro de Aparecida Vilaça titulado “Enemigos extraños” con el mensaje de que no era lince, sino jaguar, tampoco Strauss sino Vilaça (después recordé que en realidad se lo había leído a Viveiros de Castro).

Vilaça nos cuenta en su libro que (me permitiré hacer dos citas de buen tamaño, dos citas que se explicarán por sí mismas), cuenta, pues:

“Los seres humanos (Wari) dotados de lo suyo -despliegan típicamente un comportamiento humano: hacen casas, tienen familias, duermen en camas, cuecen su comida y cosas por el estilo. La diferencia entre estos seres reside, no en una cultura específica, sino en sus cuerpos, como bien observa Viveiros de Castro en su análisis del perspectivismo amerindio. Según Viveiros de Castro, para muchas personas amerindias “el mundo está habitado por diferentes tipos de sujetos o personas, humanos y no-humanos, quienes aprehenden la realidad desde distintos puntos de vista” relacionados con sus cuerpos…”

“El jaguar -que se ve a sí mismo como un humano, Wari’– bebe cerveza de maíz (otros dicen mandioca) como el Wari’. Sin embargo, mientras el Wari’ ve su cerveza de maíz como una bebida hecha de maíz, para el jaguar esa cerveza es sangre, de la misma manera que para el tapir, esa cerveza es el lodo que se encuentra en las riveras de los ríos. El Wari’ sabe que el jaguar mata a su presa con su cuerpo y sus dientes y que se come la presa que mata. Pero para el Jaguar, o mejor dicho, desde el punto de vista del jaguar (ese que sólo el chamán puede comprender), dispara a su presa como un Wari’ mata a un animal de caza o enemigo, lo lleva a su casa y lo pone en manos de su mujer, quien cocina la carne usando fuego. Para el Wari’ uno de los principales factores que definen la especificidad corporal (ya sea del individuo o de la especie) es la dieta. Ellos dicen: nosotros somos Wari’, comemos larvas, bebemos cerveza de maíz, y así lo demás; el pecarí de labios blancos come frutos; el jaguar come carne cruda… Cuando el chamán quiere cambiar de especie, empieza por acompañar a los animales de la nueva especie y a comer su comida. Sin embargo, mientras la dieta produce identidad, ya que comer la misma comida produce cuerpos similares, compartir la comida es un fuerte indicador de la identidad anterior y aquellos que comen juntos afirman su similaridad” (Aparecida Vilaça 2010. Strange Enemies: Indigenous Agency and Scenes of Encounters in Amazonia. Duke University Press)

Eduardo Viveiros de Castro, en Metafísicas Caníbales añade:

“Si la luna, las serpientes y los jaguares ven a los humanos como tapires o pecarís, es porque ellos, al igual que nosotros, comen tapires y pecarís, alimentos humanos por excelencia. Y no podría ser de otro modo, siendo humanos en su departamento, los no-humanos ven las cosas como las ven los humanos, es decir, como nosotros humanos las vemos en nuestro departamento. Pero las cosas que ellos ven, cuando las ven como nosotros las vemos, son otras: lo que para nosotros es sangre, para los jaguares es cerveza, lo que para las almas de los muertos es un cadáver podrido, para nosotros es mandioca fermentada; lo que nosotros vemos como un charco de barro, para los tapires es una casa ceremonial…”

“Los animales ven del mismo modo que nosotros cosas diferentes de las que vemos nosotros, porque sus cuerpos son diferentes de los nuestros. no me refiero aquí a las diferencias morfológicas… sino a los efectos que singularizan cada especie de cuerpo, sus fuerzas y sus debilidades: lo que come, su forma de moverse, de comunicarse, donde vive, si es gregario o solitario, tímido o arrogante… La morfología corporal es un signo importante de esas diferencias, a pesar de que puede ser engañosa, porque una figura humana, por ejemplo, puede ocultar un afecto-jaguar. Lo que aquí llamamos el “cuerpo”, entonces, no es una fisiología distintiva o una anatomía característica; es un conjunto de maneras y de modos de ser que constituyen un habitus, un ethos, un ethograma. Entre la subjetividad formal de las almas y la materialidad sustancial de los organismos, está ese plano central que es el cuerpo como haz de afectos y de capacidades, y que está en el origen de las perspectivas…”

Hasta aquí las dos citas… Me pregunto si lo que escribe Viveiros de Castro no es un programa de trabajo para este departamento que se crea hoy. Entocnces me pregunto si la tarea más importante de este departamento consiste en, por una parte, experimentar un modo de ser universitarios más allá de las aparentes fronteras disciplinares, por otro lado intentar una universidad que considere la unidad del ser humano y sus conexiones y por otra parte, esforzarnos por crear una universidad que trasciende el saber racional para descubrir las “Mil Mesetas”, dirían los filósofos del rizoma Deleuze y Guattarí.

No lo sé, pero la mera idea me entusiasma y a eso los invito, más allá del camino de integración que haremos y más allá del trabajo formal de explicitación de los procesos que nos permitan hacer con mayor facilidad lo nuestro. El sentido profundo de este nuevo departamento, que se ha llamado de Psicología, Educación y Salud lo construimos entre todos.

Muchas gracias.

Memoria digital del Simposium de Educación 2015

El equipo de Fronteras Educativas @FEducativas elaboró esta memoria digital sobre el Simposium de Educación:

 

Estamos elaborando algunos pequeños cuadros de análisis de lo escuchado y vivido en este encuentro. Lo pondré aquí en cuanto lo tengamos.

Inauguración al Simposium de Educación

Ayer iniciamos el Simposium de Educación del ITESO. es organizado por el Departamento de Educación desde hace 22 años. En la inauguración leí este texto que tiene el porpósrito de explicar el sentido de las conversaciones que nos llevaron a este simposio y que continuaremos a raíz de lo que concluyamos estos tres días:

Bienvenidos todos al Simposiun de Educación 2015. Este año tenemos por tema “aprender a vivir bien y vivir bien para aprender”. La idea múltiple del Buen Vivir amerindio es la influencia más cercana a este tema. Lo hemos propuesto porque en el ITESO nos parece urgente hacer un cuestionamiento crítico y profundo a nuestros sistemas y procesos educativos en todos sus niveles, de frente a las ideas de convivencia posible y deseable.

Hace unos días, durante el Seminario sobre Pensamiento Crítico Frente a la Hidra Capitalista llevado a cabo en Chiapas, los expositores nos explicaron de varias maneras el modo en que el capital y el sistema mundial articula y confecciona un mundo donde lo único que importa de un ser humano es la eficiencia de su posible producción. Holloway habló de “la posibilidad de decir, Chao, capital, ya vete, vamos a crear otras maneras de vivir, otras maneras de relacionarnos, entre nosotros y también con las formas no humanas de vida, maneras de vivir que no están determinadas por el dinero y la búsqueda de la ganancia, sino por nuestras propias decisiones colectivas.”

En 2009, Gustavo Esteva, a quien le agradezco su presencia y colaboración en este Simposium, escribió una metáfora que intenta captar este “chao, capital”. La metáfora es: “estamos todos en un barco, en medio de la tormenta perfecta. En el cuarto de máquinas disputan intensamente políticos, científicos, dirigentes sociales, funcionarios, partidos políticos… Todos tienen ideas sobre cómo enfrentar la dificultad. Tan ocupados están en su debate que no perciben que el barco se hunde. Pero la gente, en la cubierta, se da cuenta claramente. Algunos, con sesgo individualista, saltan del barco y se ahogan. Los demás se organizan y en pequeños grupos construyen botes y balsas, y empiezan a alejarse del barco. Surgen pronto mecanismos para articular los empeños, hasta que descubren que están en medio del archipiélago de la convivialidad… Observan, a la distancia, cómo sus supuestos ‘dirigentes’ se hunden junto con el barco.”

Ricardo “El Ronco” Robles, edificante jesuita que vivió en La Tarahumara, escribió hace algunos años sobre un encuentro que tuvo en Bolivia, y en el que un expositor indígena dijo: “hay que vivir bien, no vivir mejor”. En su texto, reflexionando sobre esa idea, escribió los siguiente: “Desde esta concepción de la vida total, vivir en comunidad es la única manera verdaderamente humana para hacerlo, porque todos necesitamos de todos, la vida de los todos es la misma, las carencias o el hambre de otro son un suicidio mío, si las permito o provoco. La ayuda mutua y la ayuda al Dios son la misma, sólo así recreamos la vida. En la comunidad, el individualismo no tiene sentido. Nadie tiene su vida aparte aunque así lo piense o lo imagine. Todos somos una complejísima red de relaciones sin las cuales morimos. Se plantea así la disyuntiva entre convivir y competir. Se compite para vivir individualmente mejor, se convive para vivir comunitariamente bien.”

En este Simposium nos acompaña Ana María Larrea, quien nos recuerda que “la dimensión social del Buen Vivir en la Constitución ecuatoriana busca la universalización de los servicios sociales de calidad, para garantizar y hacer efectivos los derechos. De este modo, se deja atrás la concepción de educación, salud o seguridad social como mercancías”, y añade que “en Ecuador, el proyecto del Buen Vivir hace que se reconozcan por primera vez en la historia los derechos de la naturaleza”.

En un curso de la Maestría en Educación con un grupo que se formó en la Sierra Tarahumara, Guillermo Palma, quien canceló su visita porque Toñita, su mujer, estaba delicada de salud (y en su lugar tendremos a Carlos González, querido amigo y también miembro del CNI), Memo, pues, nos platicaba que, desde la cosmovisión rarámuri, la armonía de la tierra sucede cuando logramos que el otro esté contento y en paz. Unos años antes, trabajábamos en el diseño del Bachillerato Intercultural Tatei Yurienaka Iyarieya de Tatei Kie en la Sierra Wixarica. Al intentar diseñar el curso “Administración de los Recursos Naturales”, el grupo wixarika nos dijo que no era posible porque eso que llamábamos recursos, en realidad eran “esencias de la tierra”, y no se administran, se cuidan. Así pues, esta idea de mundo revelada por rarámuris y Wixaritari es lo que cobró carácter constitucional en Ecuador.

Es un gusto tener con nosotros a Silvia Rivera Cusicanqui quien, en una muy intensa conversación con Boaventura de Sousa Santos, nos explica que el “Suma qamaña jaqam palaña” significa “vivir bien, quiere decir, hablar como gente y caminar como gente, y, hablar como gente significa: 1) escuchar antes de hablar 2) decir cosas que sabes y no hablar de lo que no sabes y 3) refrendar tus palabras con tus actos.”

Bartomeu Meliá, jesuita desde 1949, quien nos visita por segunda ocasión y con quien seguimos admirándonos, nos cuenta que, “En la cosmovisión guaraní, la tierra habitada por los humanos es concebida como tekohá, lugar de vida y convivencia con todos los seres que en ella hay. Ñandé rekohá es el lugar donde somos lo que somos, es el lugar de nuestro modo de ser y de nuestra cultura. La palabra tekohá contiene una visión holística, es decir, significa y produce al mismo tiempo relaciones económicas, sociales, políticas, ecológicas y religiosas, de tal manera que «sin tekohá no hay tekó » (sin lugar del ser no hay modo de ser). El guaraní necesita la tierra con toda su vida dentro, para poder vivir su cultura y para ser guaraní”.

Creemos que bien vale la pena el esfuerzo por aprender a habitar la tierra para la convivencia, aprender a “hablar como gente y caminar como gente”, aprender que la vida es inmanente a la madre tierra, descubrir el gusto por la alegría del otro; en fin, aprender a decir juntos “Chao, capital, vamos a crear otras maneras de vivir”… Y, este es el sentido con el que iniciamos este simposium de Educación.