Tercer encuentro de resistencias y alternativas

Los días 10 a 13 de octubre de 2019 se llevó a cabo el tercer encuentro sobre resistencias y alternativas, ahora con el tema Defensa del territorio y tejido comunitario. coloco en este lugar las tres provocaciones de los encargados de hacerlo: José Pablo, Memo Palma y Jaime Luna. A partir de ellas conversamos, debatimos y nos organizamos.

José Pablo

Tienen una misión civil de observación, por eso llegan tarde, pero ya están aquí.

Han acompañado a comunidades en la defensa del territorio contra megaproyectos. Dice: Pongo un balance general sobre los derechos de los pueblos indígenas frente a la 4 ta transformación.

Nuevo rostro del gobierno donde aseguran que los indígenas son primero. Es un discurso que les queda grande.

Las comunidades plantean alternativas. El estado está obligado a consultar.

Parece que las consultas son para decir sí estoy a favor o no. Llevan a una confrontación interna. Hay una guerra en redes sociales. Los que defendemos el territorio somos atacados como los que impiden el desarrollo.

La lucha es frente al capital y gobierno… pero, nos peleamos entre nosotros. Estamos organizando campaña de lucha para el 12 de octubre.

La alternativa son nuestros propios desarrollos. Nuestras lenguas, nuestro maíz, nuestro turismo.

En este gobierno hay una tensión con el discurso y símbolos de los pueblos indígenas. Nuestros rituales, el bastón, etcétera. Lo toman sin contexto… es un gobierno que dijo que haría valer los acuerdos de San Andrés. No se sigue el acuerdo de la OIT 169.

No respetar este convenio es hacerlo costumbre, por eso tenemos que defenderlo, para que no se convierta en un riesgo.

Este nuevo gobierno hace las cosas más complejas. Antes ni siquiera era legítimo, los votos del actual lo hacen fuerte y generan conflictos en las comunidades al poner en consulta ciudadana lo que tendría que ser consulta a pueblos originarios (PO).

La consulta no se hace según el 169. Dicen que la harán después. Es una guerra de baja intensidad organizada por el gobierno contra los PO. El liberalismo no ha muerto, en realidad sólo cambia de nombre.

Los zapotecas defienden ahora el uso de su agua.

Si las comunidades no están organizadas, es mejor no pedir consulta.

El derecho a la consulta es algo aún muy lejano.

La semana pasada tuvimos una charla con PO en su defensa contra los eólicos. Tienen miles de amparos, pero lo que ayudó fue el sismo, porque debilitó económicamente al Gobierno.

Este gobierno genera políticas públicas, por ejemplo, las oficinas de bienestar… que se ponen donde hay comunidades en resistencia. Es un trabajo espía de bajo perfil.

Existe una cultura de no respeto a los derechos humanos.

Organizando con las comunidades, vemos que, si hacemos una consulta, las empresas van a maicear a la gente.

El marco legal es muy limitado para la defensa de los derechos comunales.

En las comunidades, por otra parte, no hay mecanismos para que las mujeres sean autoridad. Cuando la ley propone la perspectiva de género, entonces se limita en la comunidad el nombramiento de nuevos comuneros.

Las políticas públicas buscan que las comunidades dejen su estructura organizacional comunal, por ejemplo, los programas de apoyo piden ahora el reconocimiento de las tierras como ejidales o particulares. Entonces cambian el régimen de tierra para que los comuneros tengan su certificado parcelario. Es cuando el régimen deja de ser colectivo y las transacciones son entre personas.

Los que alzan la voz en los territorios son descalificados.

La resistencia sigue vigente. Hay desarticulación en las luchas. Es necesario hacer converger las diferentes acciones. La lucha de este sábado es importante

José Pablo de Hacer Litigio de pueblos originarios. Mixe, de Alotepec.

Tienen una misión civil de observación, por eso llegan tarde, pero ya están aquí.

Han acompañado a comunidades en la defensa del territorio contra megaproyectos. Dice: Pongo un balance general sobre los derechos de los pueblos indígenas frente a la 4 ta transformación.

Nuevo rostro del gobierno donde aseguran que los indígenas son primero. Es un discurso que les queda grande.

Las comunidades plantean alternativas. El estado está obligado a consultar.

Parece que las consultas son para decir sí estoy a favor o no. Llevan a una confrontación interna. Hay una guerra en redes sociales. Los que defendemos el territorio somos atacados como los que impiden el desarrollo.

La lucha es frente al capital y gobierno… pero, nos peleamos entre nosotros. Estamos organizando campaña de lucha para el 12 de octubre.

La alternativa son nuestros propios desarrollos. Nuestras lenguas, nuestro maíz, nuestro turismo.

En este gobierno hay una tensión con el discurso y símbolos de los pueblos indígenas. Nuestros rituales, el bastón, etcétera. Lo toman sin contexto… es un gobierno que dijo que haría valer los acuerdos de San Andrés. No se sigue el acuerdo de la OIT 169.

No respetar este convenio es hacerlo costumbre, por eso tenemos que defenderlo, para que no se convierta en un riesgo.

Este nuevo gobierno hace las cosas más complejas. Antes ni siquiera era legítimo, los votos del actual lo hacen fuerte y generan conflictos en las comunidades al poner en consulta ciudadana lo que tendría que ser consulta a pueblos originarios (PO).

La consulta no se hace según el 169. Dicen que la harán después. Es una guerra de baja intensidad organizada por el gobierno contra los PO. El liberalismo no ha muerto, en realidad sólo cambia de nombre.

Los zapotecas defienden ahora el uso de su agua.

Si las comunidades no están organizadas, es mejor no pedir consulta.

El derecho a la consulta es algo aún muy lejano.

La semana pasada tuvimos una charla con PO en su defensa contra los eólicos. Tienen miles de amparos, pero lo que ayudó fue el sismo, porque debilitó económicamente al Gobierno.

Este gobierno genera políticas públicas, por ejemplo, las oficinas de bienestar… que se ponen donde hay comunidades en resistencia. Es un trabajo espía de bajo perfil.

Existe una cultura de no respeto a los derechos humanos.

Organizando con las comunidades, vemos que, si hacemos una consulta, las empresas van a maicear a la gente.

El marco legal es muy limitado para la defensa de los derechos comunales.

En las comunidades, por otra parte, no hay mecanismos para que las mujeres sean autoridad. Cuando la ley propone la perspectiva de género, entonces se limita en la comunidad el nombramiento de nuevos comuneros.

Las políticas públicas buscan que las comunidades dejen su estructura organizacional comunal, por ejemplo, los programas de apoyo piden ahora el reconocimiento de las tierras como ejidales o particulares. Entonces cambian el régimen de tierra para que los comuneros tengan su certificado parcelario. Es cuando el régimen deja de ser colectivo y las transacciones son entre personas.

Los que alzan la voz en los territorios son descalificados.

La resistencia sigue vigente. Hay desarticulación en las luchas. Es necesario hacer converger las diferentes acciones. La lucha de este sábado es importante.

Memo Palma

Comparto cosas que hemos pensado desde hace muchos años. Reflexiones en el acompañamiento a mi propio pueblo me da pensamiento, reflexión y vida. Es difícil expresarlo en otra lengua, haré acercamientos, pero no será del todo así.

La comunicación que haré será incorporada.

Vivimos en un espacio grande y quebrado, con barrancas y coníferas. Frío en invierno, con nieve.

Hemos aprendido a vivir en la austeridad, sembrando maíz y frijol y cuidando animales.

La unión dentro de la dispersión es importante. A nosotros no nos colonizaron, al menos militarmente. Nos fuimos a otros lugares, los más inaccesibles y aprendimos a hacer la vida.

Ahora llegaron los proyectos turísticos, la naturaleza bien conservada es vendible. Ya nos pusieron un teleférico, hoteles, guías que venden nuestra danza, tenemos ríos contaminados. Para otros que llegan, este lugar es trabajo para obtener recursos y poder adquirir productos. Para algunos locales también.

Los jóvenes se alejan del intercambio de productos. Antes era lo común. El Progreso que trajeron, el llamado desarrollo, también trajo la educación indígena diseñada desde la Ciudad de México.

Esa educación nos ha enseñado a vernos de otra manera, a vernos desde afuera. Aprendemos a no ver nuestra historia, nuestra riqueza.

En el libro Danzar o Morir de Pedro de Velasco, se describen facetas de la vida raramuri. Si dejamos de danzar morimos.  Ahora, ya no es danzar o morir, ahora es morir danzando. Ese final está más cerca.

Mi modo de nombrar las cosas y mi modo de pensar se relaciona con lo que muere. Y sabemos que vamos a resistir hasta la muerte, moriremos danzando. Esa es la resistencia.

Morir causa ruido, pero no tenemos miedo de morir. El raramuri no muere, pasamos a otra etapa, nos vamos a otro lugar.

A nosotros nos toca hacer la danza a los que ya no están aquí. El Ronco Robles decía que en el mundo raramuri hasta la muerte sirve, congrega al colectivo para ayudarlo a transitar. Porque hace comunidad, compartimos saber.

Una educación egocéntrica no comprende esto. Salvar la vida hasta el fin de sus posibilidades es contrario a lo nuestro. Son otras ideas de bienestar.

Esta manera de ver está en peligro. La imposición nos impide hacer comunidad. Las garantías de la legislación asumen la protección de los pueblos originarios desde una lógica occidental. Cómo podemos encajar en algo que no está hecho con nuestra lógica. El raramuri qué transita a esto se vuelve en un servidor.

Yo nací en la nación raramuri, no pedí nacer en la nación mexicana. El límite con USA no es nuestro y no lo aceptamos, la nación raramuri está en ambos lados de las fronteras.

El himno nacional lo podemos cantar, por respeto, pero somos de la nación raramuri.

En la danza hacemos lo nuestro. Lo del centro del país, lo hacemos, pero por respeto.

La historia de México tiene el propósito de favorecer el sentimiento de ser mexicano, no es la historia verdadera. Nosotros apostamos a las historias que no son contadas en la historia oficial.

Hablábamos de la importancia de la lengua. Sí, es importante. No define la identidad en la legislación, pero no sé si me puedo llamar indígena sin hablar la lengua.

¿Cómo podemos decir las cosas cuando solo se pueden decir desde nuestra lengua?

A un raramuri lo reconoce otro raramuri. Hablo mi lengua, conozco la historia y sé vivir como vivimos, participo en la fiesta.

Si dejamos de habitar el territorio el mundo se acaba más rápido. Es el Apocalipsis, uso ese concepto que nos trajeron de Medio Oriente. Si dejamos de hacer la fiesta el mundo se va a acabar más rápido.

Las primicias de la siembra siempre la regresamos a la tierra, también cuando sacrificamos animal.

Si dejamos de danzar se debilita la tierra.

El despojo es múltiple, en Tarahumara tenemos la minería, tala de bosque, parques turísticos…

Nos quejamos, pero no pasa nada. Es muy difícil hacer la defensa, sobre todo en situaciones de alta criminalidad.  Qué pasa si metemos un amparo contra un sicario. No sirve de nada.

Estamos rodeados de una sociedad jerárquica. Las leyes no nos sirven de mucho.

El sistema de justicia nuestro lo tenemos que volver a valorar y rescatar. Las leyes de otros no nos sirven. En el mundo raramuri no existe la palabra consulta, nosotros usamos el término convivencia, eso define las cosas. La consulta sirve a otros, no a nosotros.

Con el gasoducto, nos indemnizaron, mucho dinero que ahora está en los expendios de cerveza. No vimos el peligro que nos traía tanto dinero. A Repechique, por el asunto del aeropuerto, también los indemnizaron. La comunidad estaba muy unida y, con la indemnización se peleó, se dividió. Unos quieren un fideicomiso para rehacer el territorio, otros lo quieren repartido para gastarlo como quieran de manera individual.

¿El diálogo, es realmente posible? Creo que es importante vernos desde adentro de nuestras comunidades. Una mirada que tiene que ver con el lenguaje, la siembra, la danza. La educación del estado puede ser un complemento, no más.

A pesar de haber constitución, no es nuestra lógica.

Y no tenemos un diálogo real, sincero y profundo.

Vernos desde nosotros mismos, no desde el INPI ni desde la educación indígena.

Si el estado garantizó que los pueblos indígenas podamos ser autónomos, nosotros sabemos que tenemos derecho a un estado de derecho.

La escuela nos dice qué hay que salir adelante y tienes que ser alguien, como si no fueras nadie sembrando maíz.

Jaime Martìnez Luna

 Vengo de un lugar donde vivimos casi a la perfección la comunalidad. Veo que, en los foros nos acostumbramos a resaltar las desgracias del enfrentamiento con el estado. El padecimiento racista invade todos los ámbitos. Se han expuesto en materia de queja, casi no en términos de propuesta. Navegamos en un lenguaje que no nos permite unificar criterios y propuestas.

Hoy hablaré de lo que somos realmente, tomando en cuenta lo que dijo Memo Palma ayer. Reconozcamos seriamente lo que somos. Hagamos el esfuerzo para reconocernos. Venimos de experiencias educativas de diversa índole. De formación, en gestión de reconocimiento. Por eso este encuentro es un foro adecuado para dejar de quedarnos en la queja. Es cierto, lo vivido en tlanixco es una barbaridad, pero debemos ir a la propuesta.

Memo dijo “por qué esperar a que nos reconozca el estado”, yo digo para qué pelear con las armas del enemigo. Él dice que aprendamos a morir danzando, yo digo que aprendamos a danzar en todo. A pesar de venir de un casi paraíso, les digo que esto da para más. Somos la única esperanza que tiene este planeta para vivir. Porque estamos cerca del pueblo, pisamos tierra firme, tenemos otra explicación. Pasa en todo el mundo. Esa es mi contribución a este encuentro: no porque somos raramuri somos más chingones que los otros mestizos. Estoy en contra de la visión hegemónica en la que se funda la química, la física y las ciencias sociales.

En el mundo habitan sólo dos filosofías, a todas las demás les veo deficiencias. Las herramientas de Occidente fue la lectoescritura y nosotros apelamos a ella.

Apelo a: primero, tratar de sintetizar qué es lo que nos trajo la invasión de Europa y que nos sigue invadiendo, las pérdidas de muchas cosas. Los tres principios que heredamos de la vida y el pensamiento europeo se resumen en el poder, la propiedad y el Mercado. Todo lo que trajo España traducido en religión, comercio y poder se desglosa a lo largo de los siglos.

Primero pensar en lo que nos invadió para después pensar lo que tenemos. Son tres principios: el respeto, el tequio (faena), el tequiar para que se entienda que es movimiento, que es vida y, el tercero es la reciprocidad.

No existen fuentes que nos digan que los habitantes antes de la invasión ejercitaban el poder. El epíteto de rey se lo pusieron ellos a Moctezuma. Por eso hablamos del imperio mexica, palabras del castellano. Le pusieron a Tlaloc el epíteto de dios. Un lenguaje que nombra a su manera lo que ve. Por eso la lectoescritura es lo más sutil que practicamos cotidianamente. Estamos encerrados en el español, tanto que los zapatistas hablan de libertad, palabra francesa.

Hablar nuestra lengua propia nos llevará por otros caminos. Al perder nuestra lengua nos chingaron.

Lo mismo para la propiedad, no hay fuentes de la existencia de ese concepto. No había. En una conversación con Dussel me preguntaba ¿Cómo explicamos la lucha entre zapotecos y Mixtecas si no es por el poder? Lo acepto, pero no hay fuentes.

Nosotros podemos elucubrar nuestra historia, nuestro pensamiento y nuestra sensibilidad. No hay propiedad para nosotros, la trajo Cortes.

El Mercado. No hay fuentes que demuestren que el intercambio de mercancías generaba valor. Los tianguis eran centros de compartición. Era otra la lógica. Menos había el monocultivo, no lo había. Era familiar. El concepto de vida era otro y lo chingón es que permanece en las regiones donde tenemos una articulación muy profunda con la tierra. Somos depositarios de esa otra filosofía.

Estos tres elementos vienen de una filosofía. ¿De dónde nace el poder, la propiedad y el mercado? Hay una manera muy simple de explicar el poder. Esta filosofía tiene su raíz en una actitud con lógica aparente. Yo los veo a ustedes sentado desde aquí, los escucho, los toco, los presiento, los saboreo… digo yo, yo, yo, yo… yo hago el mundo, yo lo nombro, lo invento, lo hago aquí… pero yo. Yo decido lo que se me pegue la gana y me apropio de todo lo que veo, toco, huelo, percibo… y hago de ustedes lo que se me pega la gana. Yo soy el que dictamina quienes somos, hago de ustedes lo que se me pega la gana. Los puedo vender o comprar. El poder te lleva a apropiarte de, y luego haces lo que quieras. Es la filosofía del pensamiento ajeno.  Los españoles dicen de nosotros “no tiene alma” y entonces que aprendan religión, a leer y lo demás. Lo vemos en todos los ámbitos, en el padre, el marchante, el maestro… yo soy el poder. Tengo mis herramientas la constitución y la biblia.

Quien dice que la familia existe. ¿Por qué la mamá está tan apegada a los hijos, cuando los pájaros no? El papá, como es ojete, le vale madre los hijos. Hasta allá llega el poder. Son instituciones ajenas a nuestra lógica de vida. Es la filosofía derivada del poder.

La otra filosofía, de donde viene que muchos hablamos con las plantas, los cerros, los ríos, que no tienen figura humana. Nuestras imágenes no son humanas, siempre tiene algún otro ser. Es otra lógica.

Lo más difícil. ¿Cómo darle membresía a eso? Hay muchos idiomas, en todos emergen como flores naturales, mecanismos de comunicación que requieren de las personas para ejercitarse, pero todos tienen referentes. Porque nosotros somos gente de paz, que busca la armonía. Porque toda la violencia viene de afuera.

Lo más profundo de esto. El ser que vive en pleno respeto con el universo que habita es el respirar. Respirar es el elemento de mayor cientificidad que puede existir porque el oxígeno es lo primero que necesitamos para existir. Si respiramos, eso nos hace pertenecer al mundo. Pocos razonamos desde el hecho de respirar. El bebé empieza. Respirar vía la mamá. La ciencia no lo toma en cuenta.

La ciencia médica te abre por todos lados, la ciencia está al servicio del hombre, no al servicio del universo porque no toma en cuenta el hecho de respirar. Respirar nos hace integrados al mundo. Si no empezamos por esto empieza la desintegración. Todos nos debemos al oxígeno.

Todos nos debemos al agua y a la comida. Si el otro inventa el mundo que ve, este otro sabe que tiene que respirar. El oxígeno, el agua y la comida viene de fuera de nosotros. Lo que toco, huelo, escucho está fuera de mí. ¿Entonces qué soy? Soy un resultado del mundo, pertenezco al mundo, no lo invento.

El respeto, pues, es el principal elemento de la otra filosofía, pero lo resignifico. No digo respeto en términos del poder o propiedad o mercado. hablo de saber que respetar significa defender que yo soy todos y todo, que yo no existo. Escucho la lucha por el territorio, por la madre tierra, pero al afirmarlo nos separamos… ¡no! Lo que digo es que, en este respeto, nuestros organismos son territorio, son universo, somos uno. El ser vivo es territorio. Los pájaros, las plantas que cultivamos y las que no cultivamos, todo es ser natural, es la vida misma, todo es territorio.

El poder se ha apropiado de la riqueza que tenemos para hacer Mercado. La atracción es parte de su discurso.

Nosotros no nos percatamos de eso porque no nos lo hemos apropiado. Somos gente práctica, no nos gusta el rollo. El poder es una falsedad que se alimenta y se reproduce en el discurso. Lo nuestro es la práctica, si no haces, no tequias, si no reciprocas, estas jodido, lo nuestro es la confianza. Cuando recibimos a otro no es malinchismo.

Por eso, tequiar, reciprocidad y respetar son los principios que fundamentan nuestra filosofía. Estos tres principios, llevados a la gente en la ciudad universaliza su valor. Respetar en la ciudad, que es lo más difícil, porque allá no conoces a nadie. La ciudad misma tiene que generar esos principios: que respeten, que tequien, que sean recíprocos. Los indios les podemos enseñar a los de la ciudad. Y si los de la ciudad quieren sobrevivir tienen que aprender de nosotros. Pero, tenemos que valernos… somos maestros del universo… necesitamos aprender a compartir lo nuestro.

No podemos hablar de derechos, esa es la racionalidad del poder escrito. Tenemos que enseñarles qué hay otro modo de vivir. Somos los más defensores de la tierra. Nosotros, como pueblos originarios tenemos que meternos en la cabeza la seguridad para enseñar.

Se habla mucho de identidad, eso se entrelaza con capitalismo, racismo, para excluir. Yo hablo más de pertenencia, el lugar donde vives, no solo donde naces. Quien llega de lejos y respeta lo nuestro, hay que incorporarlo con la lógica del respeto, de la reciprocidad y del tequiar. Tenemos que la colaboración, escuchar, participar nos hace integrantes, por eso hablo de la pertenencia. La identidad la maneja el poder: los que son indios que se pongan de este lado.

El lenguaje sirve en ambos casos.

El pensamiento binario y la llamada dialéctica no es nuestro, es una imposición. Me atrevo a decirle al compa Marx que los filósofos se dedican a interpretar el mundo y que afirman que de lo que se trata es de transformar el mundo están equivocados. De lo que se trata es de compartir el mundo, no de transformarlo, esa es la integralidad. Yo no hablo de revolución. Tenemos que aprender a compartir el mundo. Tenemos que entender que la danza es la flor en su juventud, producir el mezcal nos cuesta y lo hacemos para vivir chingón. Los tequilas son fiesta, los cargos, nuestro deber es orgullo, es placer. Es obligación, pero no la vemos, y también es una chinga.

Tenemos que desmitificar la supuesta ignorancia que nos inventaron los que nos invadieron. Tenemos que integrar nuestro conocimiento emanado de nuestra práctica cotidiana, tenemos que eliminar las prácticas de consumo a la que nos ha acostumbrado el poder y tenemos que construir nuestro propio lenguaje.

Ambas filosofías están en juego.

Dejemos el discurso bordado de queja. Afirmemos que somos integrales, esos pobres tienen mucho que aprender.

Comunalidad para mi constituye, en el plano epistemológico, lo que constituye los elementos para el conocimiento. Tiene tres cuestiones para saber dónde estamos parados:

Con quien estamos

Que hacemos

Que logramos con nuestro hacer

Esta es la filosofía que mana de abajo.

Hablo de esclarecimiento de nuestras formas de razonar y darle al contexto la posibilidad de decirnos que es lo que se puede hacer.

En educación, el término de las competencias es herramienta del poder, aquí lo que quiero son compartencias… en lugar de la excelencia, para nosotros lo excelente está en lo participativo, lo compartido, somos el resultado del todo, somos viento, tierra, agua fuego. Aprendamos a jalar de todos los elementos, no solamente sabiduría de los viejos sino también de la supuesta ingenuidad de los niños. Respeto lo que se hace. Regresemos con la decisión y la seguridad de que ser raramuri, Ayuuk, etcétera es un orgullo. SY aprendamos que si mi madre no me enseñó la lengua es porque fue víctima.

Segundo congreso comunitario Resistencias y Alternativas: culturas, prácticas y territorios como escenarios colectivos de autonomía.

Los días 4 a 8 de octubre de 2018 se llevó a cabo el Encuentro sobre Prácticas, Territorios y Culturas en Creel, Sierra Tarahumara, organizado por la asociación Construyendo Mundos Alternativos Ronco Robles (COMUNARR), formada por SINÉ, Ibero CDMX e ITESO. Al encuentro fueron un poco más de 200 personas de varias ciudades y comunidades del país.

El encuentro fue pensado para conversar e intercambiar experiencias. Dedicamos medio día a cada tema que inició con una breve provocación con preguntas sobre el tema para después reunirnos en grupos para hablar de nuestras experiencias y luego hacer una puesta en común sobre lo conversado. Los cambios de tema fueron acompañados de convivencias con música y teatro.

Gustavo Esteva, a través de un video que nos envió, propuso, como marco del encuentro, pensar las alternativas como otros caminos, diferentes al tradicional, cuyas características son: 1) un camino donde no nos dominemos unos a otros, donde reconocemos la jerarquía del que sabe hacer sin que eso le adjudique poder, desmantelar las jerarquías, 2) adoptar el principio de autosuficiencia, es decir, imaginar caminos para vivir con lo que tenemos sin buscar tener más o mejor y 3) en búsqueda de la autonomía donde las reglas las decidimos nosotros mismos, normas para ser autónomos. No se trata de vivir aislados, sino de vivir con lo nuestro.

La práctica y sus lógicas

El trabajo sobre la práctica y sus lógicas consistió en hablar de prácticas concretas y decir qué es lo que nos sucede en esas prácticas, qué emociones nos asisten, qué contradicciones vemos y sentimos, qué esperanzas y caminos por recorrer, y hacerlo junto con los demás, aceptando críticamente lo que los demás ven para poder imaginar cosas diferentes. Entre otras muchas cosas, en nuestra mesa se habló de la dificultad para que en un grupo podamos vivir sin jerarquías, no estamos acostumbrados a eso y no sabemos cómo hacerlo, de la necesidad de construir relaciones de confianza y de la riqueza que nos ofrece la diversidad, sustancial para pensar diferente. Alguien nos platicó del sentido que cobra la danza cuando va conociendo los significados de cada argumento de esta, o del gozo de ir armando algo con los caminos que van proponiendo todos los implicados y quitarse la angustia de querer definir todo. Y vivir lo que podemos aprender unos de otros. Para alguien más, fue importante preguntarnos por las relaciones de amistad que creamos en nuestros espacios de acción, como una forma para recuperar nuestras instituciones. Es emocionante ver a los niños cuando hacen lo que quieren, se emocionan y profundizan, sería bueno cuestionar los modos tradicionales para “aprender”. Ha sido emocionante, decía alguien más, darme cuenta de las diferencias culturales en mis alumnos y ver que las necesidades no son las mismas, lo que me reta a hacer de otra manera las cosas. Es emocionante ver a un grupo trabajando sin necesitar un “guía” que dicte el rumbo.

Hablamos de los ambientes educativos en los que nos movemos donde detectamos rupturas varias, de las jerarquías, prescripciones y finalidades y, reconocemos la distancia que hay entre el trabajo en las instituciones educativas y en el trabajo comunitario. La empatía y escuchar al otroa está en el centro de los procesos que queremos, creando relaciones de confianza y amistad, conmovernos para imaginar caminos de crianza mutua, semilleros, comparticiones y construir algo en donde nosotros decidamos nuestro modo propio de hacer las cosas.

Territorios y sus prácticas

Las provocaciones para el tema del territorio empezaron por imaginamos nuestros lugares para preguntarnos ¿qué de lo que hay en ese lugar me pertenece? Si nuestra experiencia no se hace en función de los lugares, objetos y relaciones, si nuestra idea de territorio es sin tierra, entonces estamos sin experiencia histórica. Si nuestro territorio es convivir, entonces se extiende y no tiene límites. Si uno no es capaz de hacer la historia con su experiencia, la historia dominante se lo come. Algunos filósofos europeos hablan de la casa común, pero cuando los pueblos indígenas le llaman madre tierra, la relación cambia.

En nuestra mesa hablamos de la dificultad de hablar de territorios en las ciudades, la idea remite a los diversos lugares donde hemos ido haciendo la vida, el territorio como el mapa de relaciones del mundo colectivo, donde se entremezclan trayectorias de vida. El territorio es, entonces, movimiento y se amplía según estas relaciones. Paulita, mujer wixarica, nos decía que tiene dos territorios, uno imaginario y otro cerrado. Antes de que llegaran los españoles, nuestra cosmovisión marcaba hasta los hoy estados de Durango, San Luis, Zacatecas y Jalisco. Los españoles los dividieron. Antes era compartido entre Nayerite y Wixaritari, íbamos juntos a San Luis. En los cantos se siguen mencionando los lugares sagrados y seguimos peleando porque nos permitan ir a ellos, este es imaginario porque surge de nuestra historia. Todo dentro de nuestro territorio está vivo, existen plantas, manantiales y cerros sagrados, sigue siendo nuestro, aunque pertenezcan a otros estados. Es donde producimos nuestro alimento. El maíz es nuestra madre y hay trabajo colectivo y fiestas. Por su parte, Beto, mixe, nos compartió que desde chico aprendemos que el espacio y tierra es donde estamos todos. La madre tierra, pertenecemos a ella. Todos los seres son vivos. La territorialidad, con divisiones, es algo que no acabamos de entender. El territorio es todo lo que lo sostiene. Es importante estar abiertos al reconocimiento de otras maneras de entender el mundo, por ejemplo, para otros, la madre naturaleza es el mar, es extraño. El territorio no lo puedes vender, vuelve Paulita, porque no lo hiciste, la artesanía sí. La asamblea es el punto de partida territorial para definir el destino de la comunidad. Recordamos a Bartomeu Melia cuando habla de los diversos territorios. El seno materno, el apyca, la piel, el lenguaje, la tierra.

Cultura y prácticas

Entre las provocaciones para pensar el tema se dijo. La cultura engloba todo lo que hacemos, el territorio, relaciones y posibilidades de existir. El propósito es reflexionar sobre cómo nuestra práctica influye en un entramado de prácticas culturales. Pensemos la cultura como resistencia, como una serie de prácticas y conocimientos que se ponen en acción en un contexto específico. Todos estamos vinculados en un espacio intercultural. Hemos aprendido a celebrar esta interculturalidad, existen diferentes formas de actuar, pensar y hacer. La cultura puede ser vista como resistencia cuando la pensamos como el fortalecimiento de esta. La educación como esa práctica fundamental para lograr el respeto a esa diversidad en la que vivimos. Entender que cuando estamos en nuestros ámbitos, queremos que las cosas cambien. ¿Qué queremos que permanezca en la escuela y que queremos que termine? ¿Cómo puede la cultura ser un detonante de resistencia para la autonomía?

Por otro lado, reconozcamos que todos nos enriquecemos con el contacto con la diversidad. Podemos sacar provecho de contextos de diversidad, pero, todo puede cambiar y podemos llegar a sentirnos más que los otros, parece qué hay lugares donde se crean jerarquías, donde los consideramos como algo más importante. No nos damos cuenta de la manera en que actúan las relaciones de poder. Preguntémonos si ¿en nuestra práctica, hacemos el trabajo de mirar las relaciones de poder que surgen y el modo en que actuamos desde nuestros prejuicios? ¿En algún momento hicimos menos a alguien o quisimos imponer nuestros valores por la posición de poder que tengo? Al reflexionar sobre estas dos dimensiones vamos descubriendo esa doble dimensión que está permanentemente actuando en nosotros, por un lado los esfuerzos colectivos de resistencia para la construcción de otros mundos y con miras a la autosuficiencia y, por el otro, prácticas introyectadas que manifiestan el ejercicio del poder que no deseamos. Por eso creemos importante el empeño por la construcción de tejidos con cariño, amistad, empatía, conociendo y reconociendo la historia ye intentando romper las jerarquías que implican poder de dominación.

La convivencia

Al final del segundo día hicimos el tianguis de saberes y prácticas donde cada grupo, comunidad, colectivo o institución llevó algo suyo para compartir. Vimos como hace e hicimos grabados prensados en una máquina para hacer tortillas, reconocimos el proyecto de la Red de Centros Educativos comunitarios e Interculturales Wixárica y Na’ayeri, Nos invitaron a expresar nuestra visión de las problemáticas, indignaciones e imaginar los caminos por recorrer, conocimos los esfuerzos de la Escuela de Antropología e Historia en la Sierra Tarahumara, conocimos varias artesanías de los tarahumaras y de la comunidad ñhoñho, y aprendimos a hacer algunas de ellas, nos sentamos a la mesa para conversar sobre lo que somos comiendo y bebiendo, y comimos y bebimos, nos invitaron a hacer ejercicios escolar que van más allá del aula y de las prescripciones oficiales, conversamos, sobre lo que hacen, con el grupo de Jóvenes Indígenas Urbanos de Guadalajara, agradecimos la comprensión de las cooperativas como lugares de encuentro, más allá de las relaciones económicas que se pudieran establecer, escuchamos los programas de radio que hacen en San Juan de Ocotán, en la radio infantil comunitaria y vimos a unas tejedoras hacer su magia creando maravillas.

 

Una palabra más

La estructura del encuentro me pareció un gran acierto en tanto que pudimos escuchar la palabra de todos los asistentes, un apalabra mediad por las provocaciones iniciales y dichas desde la experiencia cotidiana para después intentar alguna conceptualización que nos permitiera “ver” más allá, el saber que se construye desde estas experiencias es fundamental para imaginar futuros.

La idea del territorio es crucial, desde ella se hace la historia y mapa del mundo de las relaciones con los otros y con las cosas que hacen la vida. Entre los que participamos en el encuentro vimos varias nociones de territorio, lo que me recordó un texto de Bartomeu Meliá donde habla de “territorios e identidades” desde su experiencia con los guaraníes: el seno materno, el “apyca” (el banco donde sientan al niño para darle nombre), la piel, el lenguaje y la tierra donde todo esto sucede. El territorio imaginario, nos decía Paulita, que se extiende por lugares y cosas que están más allá de las estructuras de propiedad impuestas, donde todos lo que existe son seres vivos en permanente interacción que logra la armonía del mundo. Me sigue rondando la pregunta acerca del modo en que podemos ir construyendo nuestros territorios en las urbes y encuentro pistas en esta noción del territorio imaginario. En esta idea del territorio imaginario caben los encuentros con la diversidad que, para ser enriquecedores es necesario estar atentos para identificar aquello que organiza y sustenta nuestras prácticas de manera que podamos favorecer todas aquellas nos encaminan a la construcción de nuevos mundos más comunitarios, armónicos, solidarios y expresivos. La compartición de saberes y prácticas es parte de este encuentro en la diversidad, aprendamos a hacer juntos el mundo que queremos en el territorio imaginario en expansión permanente.

Raúl Zibechi escribe esto sobre el encuentro.