Revisión de APA’s y otra representación

Durante esta semana nos dedicamos, el TRAL, a hacer explícito nuestro APA o parte de él. La sugerencia de trabajarlo desde los ejes de la percepción, la interacción, la producción y la publicación nos ayuda a quitarle el énfasis a los instrumentos que empleamos como mediadores de esa red. Aunque estos instrumentos o herramientas sean parte de la red; y en algunos momentos, parte sustantiva de mi red, es conveniente quitarle la centralidad para poder dar cuenta de la agencia humana, es decir, de aquello que nos ha movido a crear esa red y que nos mantiene en movimiento para imprimirle mayor dinamismo. el esfuerzo de representación del APA hace surgir el conjunto de redes en las que estamos inmersos; así como el aprendizaje en el que uno está implicado.

Leí una buena cantidad de publicaciones en blog de TRAL. Me gustó y sorprendió la diversidad de representaciones y modo s de hacer. Al fin de la semana me parece encontrar tres cosas sencillas e iniciales que me parecen importantes, quedará pendiente una nueva visita a las publicaciones:

La primera tiene que ver con que el modo de hacer el Ambiente Personal de Aprendizaje, ya sea en función de la herramienta con la que se hace, ya con el énfasis inicial con que se construye. Si se hace directamente en un papel o en algún programa para representar esquemas mentales o en otro para diseñar cuadros completos, nos vamos topando con diferentes nociones y caminos sobre nuestro propio aprendizaje y la constitución de nuestras redes. Por alguna razón que aún no puedo explicar, me parece que la representación hecha con papel y “lápiz” (o pluma o marcadores o crayones) hace más fácil la aparición de personas.

La segunda conclusión es que en una gran cantidad de las publicaciones que estuve leyendo observé que el autor, al reflexionar sobre su APA, descubre que la representación que logró habla de sí mismo: habla de sus intereses, de su modo de aprender, de sus prácticas cotidianas, del conjunto de sus interacciones y de lo que las mediaciones tecnológicas han modificado a sus modos propios de “enredarse”, aprender y tejer con otros.

La tercera cosa es que en todas las publicaciones de los blog que revisé me encontré con que la representación del Ambiente Personal de Aprendizaje hace que la persona se descubra en camino: todas hablan de “lo que me falta por hacer”. En ningún caso, ninguna persona da cuenta de un APA terminado y estático, sino algo que por sí mismo muestra un camino por recorrer. Esto me pareció de particular importancia en tanto que da cuenta del dinamismo que es, en sí mismo, el APA. Es claro que no se trata de un compendio de herramientas; de hecho, tampoco de personas o grupos, sino de una representación del camino que estamos recorriendo cada uno de nosotros.

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Por otra parte, con estas tres cosas en mente, estuve imaginando a lo largo de la semana, distintas maneras de representar un APA con la idea de encontrar algunas formas que ayuden a plasmar el recorrido hecho y por hacer. Un modo, que me pareció muy valioso fue elaborar el APA a partir de las preguntas con las que voy viviendo la vida. Algunas de estas preguntas tienen ya muchos años, son las que me han acompañado todo el tiempo, son las que de alguna manera me definen. Otras de estas preguntas son las que me he formulado recientemente y que definen los años por venir en mi vida académica. Otras más son preguntas específicas que se resuelven en corto tiempo y que ayudan a construir un marco para la pregunta más grande.

Representación de APA según pregunta
Representación de APA según pregunta

Al describir mi APA a partir de estas preguntas, suceden cosas que me parecen interesantes. Lo primero es que, constato lo visto en las publicaciones de esta semana, al hacer la pregunta hay un yo que ya se modificó, algo así como un yo-pregunta. Juntos ese yo-pregunta son diferentes de los dos antes de reunirse; algo así como que no es lo mismo quien hace la pregunta. Además de esto, surgen como por arte de magia, el conjunto de grupos y personas con las que trabajo esas preguntas; son grupos muy diversos y las preguntas las trato de manera diferente con cada grupo. Algunos grupos se muestran como redes clave para lo que estoy aprendiendo. Además de, y posterior a esto, aparece la distinción de aquellos grupos con los que la interacción es sólo mediada tecnológicamente y aquellos con los que hay interacción presencial. Y después me llegó la necesidad de colocar el conjunto de herramientas que están mediando la interacción con cada grupo, ya no lo puse. El ejercicio me gustó y me pareció conveniente compartirlo.

TRAL Escenario para conversar

Tejer consiste en la creación de un entramado a partir del entrelazamiento de aquello con lo que tejemos. Para tejer se requieren siempre, al menos dos cosas: el “hilo”, metáfora de aquello que hace observable el tejido y la “aguja” representación del artefacto que nos ayuda al entrelazamiento. Cada quien sabe cuáles son los tejidos que sabe hacer y que le gusta hacer. En ocasiones el hilo es invisible, dice Exupery, otras veces el artefacto es la propia mano. Podría, en ocasiones, confundirse “hilo y aguja”, por ejemplo cuando ambos son la palabra, o el mismo cuerpo. Todos tejemos, es nuestro modo propio de vivir la vida, sin tejido no hay aprendizaje, tampoco búsqueda. Ahora en TRAL estamos tejiendo redes de aprendizaje, redes de búsqueda.

Si volvemos la mirada un poco hacia atrás veremos los tejidos que hemos hecho. Y veremos que el producto de nuestro tejido está siempre en relación a una red, es decir, a una conjunto de “cosas” (materiales o no) en conexión en torno a algo que podría parecerse al atractor de los sistemas complejos. Esto es así, porque la red siempre es una red de redes y no termina.

Como un fractal, TRAL es una red de redes; pero también es una estrategia para aprender a (o consolidar la práctica de) precisamente, tejer redes para el aprendizaje en línea. Un escenario para la acción comunicativa. Por eso empezamos por hablar de nosotros: Francisco, ingeniero con algunos retazos de educación, dinámica de sistemas, sociología y filosofía. Con un enorme gusto por la cocina, la caminata en el cerro y el mar. Rebeca ya creció, ahora tiene 29 y a punto de terminar su maestría que gozó y sufrió como siempre sucede cuando algo vale la pena, Diego siempre ha tenido cuatro años menos, y ahora termina esa ingeniería de sonido que ha sido su pasión desde que nos acordamos. Porque al hablar de nosotros nos disponemos a la acción comunicativa, nos disponemos a escuchar a los otros.

En esa red de redes que hemos ido tejiendo a lo largo de nuestras vidas nos encontramos a muchas personas que no hemos conocido y que son significativas porque nos han movido lo suficiente para ser otros después de ellos. para mí, sin duda, Exupery, Maalouf y la Lispector, aunque también Baricco, Serna y Sada. Como dejar fuera a León Felipe, y le siguen Gabriel Vázquez, Mendoza, Ammaniti, Arreola, Mendoza, Rulfo, Paz… uff!! mejor no sigo. Pero no sólo novelistas, hay otros muchos más que desde sus reflexiones y hallazgos me han movido. A algunos sí lo he conocido y son colegas cercanos.

Pero hay otros muchos que nos han movido, no por su arte o su ciencia, sino simplemente porque tenemos intereses similares, porque son personas a quienes reconozco como compañeros y compañeras de ruta, que su hacer y su proceder son suficientes para que los considere importantes. Pensando en estas personas es que pienso en TRAL como la gran oportunidad para tejer redes de búsqueda común, de conversación, de encuentro; en fin, de aprendizaje en línea. El hilo parece ser, pues, nuestros propios intereses y el modo en que los expresamos, la aguja quizás sea los diversos caminos que recorremos para estar y ser con el otro.

Tejiendo el tejido

TRAL

El viernes de la semana pasada, el 1 de marzo y el lunes 18 tuvimos las sesiones de orientación de #TRAL. Fue un inicio emocionante donde la moderación de la sesión del primer día estuvo a cargo de Diego Leal y del segundo día a cargo de Daniel Jiménez; esta última con algunos demonios entrando a l red y haciendo que Daniel saliera, siempre para volver a entrar. En todas las ocasiones que Daniel salió, Diego entró al quite y la coordinación que tuvieron pareció planeada o, dicho de otra manera más fiel a lo sucedido, nos fuimos dando cuenta del valor y fuerza de hacer juntos.

El tema de estas sesiones fue  el mismo (se hicieron dos para ofrecer más posibilidades a los participantes del TRAL), y consistió en reflexionar sobre el sentido de tejer redes de aprendizaje para, así, poder vislumbrar el reto que tenemos por delante; en fin, para poder decir qué es y en qué consiste #TRAL. Durante la segunda sesión estuve colgado de los alambres, es decir, de lleno en el twitter. Lo que sigue es un relato de esta experiencia “twittera”, Un relato para el que extraje frases de Daniel, el moderador, Diego que jugó tiros de tres barandas, Enith, Dielmer, Machi, Eduardo, Ravsirius, Karina, Nestor, Paola y Nancy. Extrañé a Luz (aunque aparece en alguna frase que debió decir). Espero que me de la vida para seguir haciéndolo.

Antes de la sesión hubo “calentamiento”: se anunciaba ¡tuit!  ¡tuit!  ¡tuit! que participaríamos más de 600 personas que imaginamos una posibilidad: aprender en red, vivir la experiencia de propuestas de aprendizaje abiertas, propias y adecuadas al contexto de red, ya para entonces empezaron las publicaciones en los blog y el “camión mezclador” comenzó a aglutinar las diversas perspectivas con vocación de futuras conversaciones enriquecedoras, principio del tejido de la red. Los cantos de pájaro hicieron “su agosto”, anunciaron el gusto de compartir y la inminencia de la sesión, esto segundo con vehemencia. #TRAL ya contiene para entonces inicios de tejido, inicios de red.

La sesión dio inicio y apareció la foto del moderador y el gusto de participar en una experiencia vivificadora que reúne tantas personas de 19 países con ánimo de compartir experiencias de aprendizaje y tejer redes.

Y, entonces, llega una pregunta difícil… sí, aquella por lo que el aprendizaje es. Realmente no lo sabemos, pero arriesgamos aproximaciones, en todas ellas hay una connotación de cambio y de transformación, el aprendizaje implica otro modo de ver las cosas del mundo y, por lo tanto, en el aprendizaje está la creación de otro mundo, me recuerda el fabuloso libro de Clarice Lispector: Aprendizaje o el libro de los placeres. Más adelante descubrimos que no basta con el cambio de mirada, aprender contiene también un nuevo saber hacer y hacerlo en varios contextos. Es caminar, implica movimiento y construcción: reflexión de experiencias significativas.

Y la red, ¿cómo se hace? Nos aventuramos: una red se hace de conexiones de personas y de objetos, es un entramado sociotécnico, un entrelazamiento de historias; así pues, una red se hace de conversaciones y actuaciones varias. y, por eso, es necesario dedicarle tiempo con el ánimo puesto en la construcción de confianza entre las personas, lo que hará posible perfilar intereses y el cultivo de aquello que se comparte, que es gusto común. Por todo esto, pues, la tarea de #TRAL empieza por interactuar con otros hasta descubrir otros sentidos de la proximidad, otros modos de ser cercanos, lo que resultará en la construcción de una red que es rede de redes.

En todo esto hay nuevas prácticas y nuevos hábitos, uno de ellos creemos que consiste en la explicitación del Ambiente Personal de Aprendizaje. El APA lo entendemos como la base que sustentará el tejido, desde donde uno empieza a caminar, llegando a donde uno quiera, definiendo el tipo de tejido quiere hacer, porque también en las redes humanas hay diversos tipos de tejido.

En #TRAL es importante darnos cuenta de los modos en que hacemos visibles nuestros aprendizajes. No es difícil ver que este hacerlos visibles contiene una expresión de uno mismo. en la red, logramos muy distintas narrativas en diversos medios. En Internet empleamos diversas plataformas para crear y difundir estas narrativas, y nos preguntamos si hay una expresión más adecuada que otra según el contexto?

ASí pues, #TRAL busca ayudar a visibilizar el aprendizaje y contribuir al aprendizaje de otros. Los blog son un medio para hacer esto. El blog, el APA y la tarea permanente de tejer redes nos ayuda a encontrar nuestra propia voz y hacerla viva: sacar la voz. Al descubrir la propia voz nos encontramos en el camino de la autonomía, dispuestos a confrontarnos con lo opuesto, a vivir y buscar la diversidad.

Ah! Pero cuidado, la corriente que trae el rio de información en #TRAL es grande y fuerte, por eso la sugerencia es ir poco  poco, crear una red pequeña de personas a quienes leo y que me leen y, para ello, es preciso seleccionar pacientemente la información con la que nos vamos encontrando.

Aquí hago un paréntesis, porque esto que sigue no es del flujo de tuits, sino de la mesa de ayuda de hoy, viernes 22, por la mañana. Alex Rodríguez pregunta cómo valoramos la calidad de un blog. Y los presentes descubrimos que no es una pregunt fácil. Intentamos una posible respuesta. Nos quedamos con que la calidad, en el sentido en que se  hace la pregunta, tiene una clara referencia personal, por eso lo primero es darnos cuenta de si nos gusta o no. Entonces ya podemos imaginar otros indicadores: ¿me mueve? es practicante del tema del que habla o no, ¿remite a otras fuentes? ¿a fuentes opuestas con quien dialoga? ¿hay una buena práctica de la expresión? (fin del paréntesis).

En fin, tejer redes implica dotar de sentido las señales que transitan por las conexiones, por eso, volviendo al inicio, #TRAL se trata de trascender barreras y límites (neuronales, conceptuales, sociales) a través del tejido de redes humanas.

TRAL, aventura que vale la pena

…nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, todos somos
la vida —pan de sol para los otros,
los otros todos que nosotros somos—,

Octavio Paz en Piedra de sol

Ya pronto iniciamos #TRAL, una experiencia que convoca al tejido de redes, en principio de todo tipo, en particular, de redes académicas. Tejer redes es asunto de pescadores. De entre mis recuerdos encuentro a los pescadores del Lago de Chapala, cuando aún estaban por cualquier rivera de ese lago, con sus redes remendando siempre los agujeros por donde, supongo, se les iban los pescados. Y me doy cuenta de que tejer redes no es una cosa que se hace y se ha terminado, sino que es una actividad permanente; sólo así podrá la red seguir teniendo sentido y, por lo tanto, uso y vida.

Me pregunto por qué hay sabores que me gustan tanto, y entre ellos recuerdo el limón con el que aderezo casi todo y que tanto me critican otros, y así otros muchos sabores que he aprendido a saborear en mi familia, con mis amigos, siempre sin darme cuenta de que junto con los otros se configuraban mis sabores preferidos, y no sólo los sabores, sino mi propia forma de degustar.

Esta semana, en uno de mis cursos, les pasé al grupo una canción y les propuse que cada quien compartiera una de su gusto. No han compartido todos, pero lo que han compartido son verdaderas obras de arte que he gozado estas dos tardes pasadas y, una vez más, me doy cuenta de que mis gustos se mueven junto con el grupo con el que estoy en relación. No significa que cambien las cosas que me gustan, sino que se amplía mi sentido y aprendo a degustar muchas otras cosas.

Algo similar sucede con lo que creo saber. Me doy cuenta de que lo que aprendo sucede porque otros me ayudan a verlo en cierta perspectiva que me hace imaginar otro mundo. Y voy entendiendo que sin esos “otros todos que nosotros somos” no seríamos, no podríamos ser. En la constitución de nuestras personas (de nuestras caras) hay siempre un nosotros.

TRAL es una invitación a seguir tejiendo las redes junto con otros prójimos cuya proximidad no siempre es geográfica, pero que es posible gracias a los adelantos tecnológicos. Tejer redes que no sólo reconfiguran nuestras caras sino nuestra convivencia, nuestros anhelos y modos de comprender el mundo según diversas perspectivas. De aquí que las redes que queremos tejer se organicen en diferentes planos, incluyendo el profesional.

Por esto es que esta invitación-aventura llamada #TRAL me emociona. Bienvenidos a ella.